
La “Campaña de Evangelización 2011” en Honduras, durante el tiempo Cuaresma-Pascua, tiene como lema “parroquia renovada al servicio de la comunión”. Su fundamentación teológica y pastoral la encontramos en el capitulo quinto del Documento de Aparecida. La resumo en un decálogo de afirmaciones, corroboradas por citas textuales.
1. La vocación al discipulado misionero es convocación a la comunión de la Iglesia
“La vocación al discipulado misionero es con-vocación a la comunión en su Iglesia. No hay discipulado sin comunión. Ante la tentación, muy presente en la cultura actual, de ser cristianos sin Iglesia y las nuevas búsquedas espirituales individualistas, afirmamos que la fe en Jesucristo nos llegó a través de la comunidad eclesial y ella “nos da una familia, la familia universal de Dios en la Iglesia Católica, La fe nos libera del aislamiento del yo, porque nos lleva a la comunión”. Esto significa que una dimensión constitutiva del acontecimiento cristiano es la pertenencia a una comunidad concreta”.
2. La parroquia es el lugar privilegiado donde la mayoría de los fieles tiene la experiencia concreta de la comunión eclesial.
“Entre las comunidades eclesiales, en las que viven y se forman los discípulos misioneros de Jesucristo, sobresalen las parroquias. Ellas son células vivas de la Iglesia y el lugar privilegiado en el que la mayoría de los fieles tiene una experiencia concreta de Cristo y la comunión eclesial. Están llamadas a ser casas y escuelas de comunión”. (n. 170).
3. Al igual que la primera comunidad cristiana
“Siguiendo el ejemplo de la primera comunidad cristiana (cf. Hch. 2, 46-47), la comunidad parroquial se reúne para partir el pan de la Palabra y de la Eucaristía y perseverar en la catequesis, en la vida sacramental y la práctica de la caridad” (n. 157).
4. La comunión se expresa y se realiza por medio de diversos carismas, ministerios y servicios.
“La diversidad de carismas, ministerios y servicios, abre el horizonte para el ejercicio cotidiano de la comunión, a través de la cual los dones del Espíritu son puestos a disposición de los demás para que circule la caridad (cf. 1 Co 12, 4+12). Cada bautizado, en efecto, es portador de dones que debe desarrollar en unidad y complementariedad con los de los otros, a fin de formar el único Cuerpo de Cristo, entregado para la vida del mundo”.
5. Espiritualidad de la comunión: el nuevo mandamiento es el que une a los discípulos como hermanos.
“La Iglesia es comunión en el amor. Esta es su esencia y el signo por la cual está llamada a ser reconocida como seguidora de Cristo y servidora de la humanidad. El nuevo mandamiento es lo que une a los discípulos entre si, reconociéndose como hermanos y hermanas, obedientes al mismo Maestro, miembros unidos a la misma Cabeza y, por ello, llamados a cuidarse los unos a los otros (1 Co 13; Col 3, 12-14)”. (n. 161).
6. La parroquia “atrae” cuando vive en comunión, pues los discípulos serán reconocidos como tales si se aman los unos a los otros.
“La Iglesia, como “comunidad de amor”, está llamada a reflejar la gloria del amor de Dios que, es comunión, y así atraer a las personas y a los pueblos hacia Cristo. La Iglsia crece no por proselitismo sino “por ‘atracción’: como Cristo ‘atrae a todo a sí’ con la fuerza de su amor”. La Iglesia “atrae” cuando vive en comunión, pues los discípulos de Jesús serán reconocidos si se aman los unos a los otros como Él nos amó (cf Rm 12, 4-13; Jn 13,34)”. (n. 159).
7. Las comunidades eclesiales de base, célula inicial de estructuración eclesial de la parroquia comunidad.
“Ellas (las comunidades eclesiales de base) recogen la experiencia de las primeras comunidades, como están escritas los Hechos de los Apóstoles (cf, Hch 2, 42-47). Medellín reconoció en ellas una célula inicial de estructuración eclesial y foco de fe y evangelización. Puebla constató que las pequeñas comunidades, sobre todo las comunidades eclesiales de base, permitieron al pueblo acceder a un conocimiento mayor de la Palabra de Dios, al compromiso social en nombre del Evangelio, al surgimiento de nuevos servicios laicales y a la educación de la fe de los adultos”. (n. 178).
8. Todos los miembros de la comunidad parroquial son corresponsables de la su vida y misión.
“Todos los miembros de la comunidad parroquial son responsables de la evangelización de los hombres y mujeres en cada ambiente. El Espíritu Santo, que actúa en Jesucristo, es también enviado a todos en cuanto miembros de la comunidad , porque su acción no se limita al ámbito individual, sino que abre siempre a las comunidades a la tarea misionera, así como ocurrió en Pentecostés (cf. Hch. 2, 1-13)”. (n. 171).
9. Organismos parroquiales de comunión y participación.
“Una parroquia, comunidad de discípulos misioneros, requiere organismos que superen cualquier clase de burocracia. Los Consejos Pastorales Parroquiales tendrán que estar formados por discípulos misioneros constantemente preocupados por llegar a todos. El Consejo de Asuntos Económicos, junto a toda la comunidad parroquial, trabajará para obtener los recursos necesarios, de manera que la misión avance y se haga realidad en todos los ambientes. Estos y todos los organismos han de estar animados por una espiritualidad de comunión misionera”.
10. La renovación de la parroquia es un gran anhelo que las iglesias de América Latina han expresado en Aparecida.
“Uno de los anhelos más grandes que se ha expresado en las iglesias de América Latina y El Caribe, con motivo de la preparación de la V Conferencia General, es el de una valiente acción renovadora de las parroquias”. (n. 170).
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