para los musulmanes americanos
Diez años después es más difícil ser musulmanes en Estados Unidos. Desde aquel fatal 11 de septiembre, que influyó tan decisivamente en la historia reciente de todo el planeta, para los seguidores del islam en tierra americana resultan más complicadas las cosas de cada día, como ir de compras, caminar por la calle, tomar un transporte público. Siempre bajo la mirada de los demás, con el riesgo constante de ser más controlados que otros, vistos con sospecha o insultados.
Esta es, al menos, la opinión manifestada por la mayoría de los musulmanes americanos entrevistados por el Pew Research Center for the People and the Press.
Al mismo tiempo, sin embargo, la encuesta muestra que la mitad de los entrevistados reconoce que en estos años sus conciudadanos americanos les han expresado también amistad y simpatía. Una neta mayoría —los tres cuartos de los entrevistados— sostiene con convicción el principio fundamental del «sueño americano», es decir, que con el trabajo y el esfuerzo siempre se puede mejorar la propia vida. También según el Pew Center, los musulmanes presentes en Estados Unidos son 2.000.750, o sea, 400.000 más que hace cuatro años. Los musulmanes en Estados Unidos no constituyen una «clase inferior», pero son el grupo que con más convicción quiere «ser americano», porque «ven que aquí tienen una oportunidad», sintetiza Andrew Kohut, del Pew center. Una comunidad difícil de analizar, compuesta en dos tercios por inmigrantes procedentes de decenas de países y culturas diversas. Una diversidad que también es complicado poner de relieve, pues ni el reciente censo ni la oficina de inmigración pide, por respetar la privacidad, que se indique la propria pertenencia religiosa.
Durante tres meses se entrevistó a más de mil personas. Y ahora, pocos días después del décimo aniversario de los atentados, se presentan los resultados de la encuesta, que muestra también cómo el 60 por ciento de los musulmanes nacidos en Estados Unidos acusan a sus propios líderes de la comunidad islámica por no condenar de modo bastante firme el extremismo. Opinión, esta última que comparte también el 43 por ciento de los musulmanes inmigrantes en Estados Unidos. «Nuestra capacidad de hacer que se escuche nuestra llamada a la moderación -admite Safaa Zarzour, secretario general de la Islamic Society of North America- no es como quisiéramos que fuera».



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