El espacio interior que forman las paredes, el techo y el suelo de la casa es para la familia, para que ésta se sienta y pueda vivir como tal. La casa es para la familia, no la familia para la casa.
Lo verdaderamente valioso en el interior de la casa son las personas. Ellas son “el tesoro” de la casa. Lo más importante no son los muebles, aunque haya que cuidarlos. “Niño no juegues ahí que rayas el armario”. “Niño sal de ahí que vas a manchar el sofá”.
La casa no es un “salón de exposición”. Mesas, camas, sillas, refri, cucharas, cazuelas, cuadros… son para las personas, en razón de las personas. Incluso las cosas más sencillas de casa terminan adquiriendo como un valor añadido por el significado personal que les damos, la emoción que despiertan, los recuerdos que evocan.
La familia es relación interpersonal, comunión del amor, vidas compartidas. El espacio interior de la casa es espacio concentrado e intenso para el amor, la comunión y comunicación. En este espacio privilegiado se han de vivir las leyes de la relación personal, se ha de tejer la red invisible de las relaciones que anudan las vidas. He aquí algunas de estas leyes.
El espacio interior de la casa no es solo para que las personas “vivan juntas” sino para que cada una esté vuelta hacia las otras, atienda a las otras. Se puede “estar juntos” físicamente, como dos piedras que se tocan, pero espiritualmente separados. Por eso, afirmo que el espacio interior ha de ser un espacio de atención personal.
Atender significa salir de si mismo, del propio mundo y tender hacia los otros, volverse hacia los otros espiritualmente, incluso, muchas veces, hasta físicamente. Vuelto hacia los otros, de corazón, doy y recibo el don de la palabra y de la escucha, el don de la comunicación.
La casa es el espacio de la comunicación. ¡Qué tenso se hace ese espacio cuando hay silencios de desprecio o desinterés! ¡Qué lleno de alegría y paz cuando fluyen la palabra y los sentimientos con libertad y comprensión!
Unas veces el espacio interior de la casa puede estar silencioso pero con la calma que precede o sigue a la tormenta. Otras veces reina el silencio sereno y pacífico de la acogida y del amor que no necesita muchas explicaciones. Unas veces puede vibrar de gritos ofensivos y otras aquietarse con palabras tiernamente dichas y atentamente escuchadas.
+ Ángel Garachana Pérez, CMF
Obispo de San Pedro Sula



próximas dos Jornadas mundiales de la juventud —la primera tendrá lugar el Domingo de Ramos de 2012 en las distintas diócesis y la segunda, del 23 al 28 de julio de 2013, en Río de Janeiro— anunciados por el Papa esta mañana, miércoles 24 de agosto, durante la audiencia general en Castelgandolfo.
Pero la anticipación de un año sobre el calendario ha sido necesaria también por el hecho de que la ciudad maravillosa, como la llaman allá, acogerá otros dos acontecimientos de relieve mundial, desplazando de hecho en el inminente futuro el centro de la atención de los medios de comunicación hacia el «planeta» Brasil: en 2016 será sede de los juegos olímpicos y antes aún, en junio de 2012, de la próxima Conferencia de la ONU sobre el desarrollo sostenible, que deberá verificar lo que ha sucedido a veinte años de distancia del primer grito de alarma sobre la salud de la Tierra lanzado precisamente desde Río de Janeiro en 1992.
presencia de un quinto del episcopado mundial (ochocientos prelados), la participación de Benedicto XVI en todas las celebraciones del vía crucis (en el pasado sólo lo había introducido), la comida ofrecida por el ministro de la Presidencia Ramón Jáuregui, que también es presidente del comité organizador gubernamental, al cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de Su Santidad. Está programada el viernes 19, a la misma hora en que, en la nunciatura, el Papa comerá con doce jóvenes.
Queridos hermanos y hermanas:
El silencio y la belleza del lugar en el que vive la comunidad monástica —belleza sencilla y austera— constituyen como un reflejo de la armonía espiritual que la comunidad misma intenta realizar. El mundo está lleno de estos oasis del espíritu, algunos muy antiguos, sobre todo en Europa, otros recientes, otros restaurados por nuevas comunidades. Mirando las cosas desde una perspectiva espiritual, estos lugares del espíritu son la estructura fundamental del mundo. Y no es casualidad que muchas personas, especialmente en los períodos de descanso, visiten estos lugares y se detengan en ellos durante algunos días: también el alma, gracias a Dios, tiene sus exigencias.

Se llama I-GPII la nueva aplicación para I-phone, I-pad y dispositivos Ios que permitirá seguir en directo, entre agosto y septiembre, la Jornada mundial de la juventud de Madrid y el Congreso eucarístico italiano de Ancona. Ha promovido la iniciativa la Fundación Juan Pablo II para la juventud, el organismo del Consejo pontificio para los laicos que, en el ámbito de la sección de jóvenes del dicasterio, se ocupa también de la promoción de las JMJ.
sobre la nueva evangelización, una profundización muy útil. Como es sabido, el concepto no es nuevo: todo el pontificado del beato Juan Pablo II se caracterizó por el leit-motiv de la nueva evangelización. El Papa Juan Pablo II no omitió explicarnos lo que él entendía al poner el adjetivo “nueva” al término tradicional de “evangelización”: nueva en su ardor, nueva en sus métodos, nueva en sus expresiones ( Cf. Juan Pablo II, Discurso a la XIX Asamblea ordinaria del CELAM, 9 de marzo de 1983:L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 20 de marzo de 1983, p. 24). Para una comprensión apropriada y fiel del contendio de los Lineamenta es necesario, de todos modos, disponer de una adecuada clave de lectura. La expresión “nueva evangelización”, en efecto, pasó a ser tan común -hasta abusar de ella- que corremos realmente el riesgo de tergiversar el sentido, o, peor todavía, de reducirla a un lema insignificante.

