El Santo Padre Benedicto XVI ha nombrado, 22. 11. 2010, al Fr. José Bonello OFM (Provincia franciscana de San Pablo Apóstol – Malta) Obispo Coadjutor de la Diócesis de Juticalpa (Honduras), ahora párroco de la parroquia de Santa Ana de La Libertad en la Diócesis de Comayagua.Fr. José Bonello nació en Xaghra en la diócesis de Gozo (Malta) el 4 de abril de 1961. Comenzó su noviciado con los Frailes Menores el 02 de octubre 1977, la Profesión temporal el 1de octubre de 1978 y la Profesión solemne el 28 de agosto 1983. Fue ordenado sacerdote 07 de julio 1985 por el arzobispo de Malta, Mons. José Mercieca.
Estudió filosofía con los frailes franciscanos en Rabat – Malta y Teología en el Instituto Nacional de Teología de Estudios Eclesiásticos de Religiosos de Malta (INSERM). Inmediatamente después de su ordenación, ha ejercido su ministerio como promotor Provinciál de las Vocaciones y como Maestro de Posulandato siendo también Definidor de la Provincia de San Pablo Apóstol de Malta. Desde septiembre de 1989 fue misionero en Centroamérica, haciendo su ministerio en la parroquia de Santa Ana de La Libertad en la Diócesis de Comayagua, el primero durante tres años como Vice Párroco, y luego como Párroco hasta su nombramiento como Obispo Coadjutor de Juticalpa.
Durante este tiempo él era tres veces Consejero para Centroamérica de la Fundación Franciscana de la Provincia de la Inmaculada Concepción de Nueva York. El 13 de noviembre de 2009 fue nombrado Vicario General de la Diócesis de Comayagua por el obispo de la diócesis, el P. Roberto Camilleri OFM. Fr. José ha dedicado su vida sacerdotal acompañando a los fieles en el camino de la fe promoviendo con obras sencillas y concretas, la dignidad humana apoyando especialmente la educación, el arte y la capacitación para la vida del trabajo, aspirando a forjar primero una sociedad más humana, para ser después más cristiana.
Escogió como lema “Patientia Omnia Potest” (La paciencia todo lo alcanza) porque la vida así lo ha enseñado, que la paciencia es la máxima virtud para conseguir lo bueno y aspirar a lo mejor: “Predica la Palabra; persiste en hacerlo, sea o no sea oportuno; corrige, reprende y anima con mucha paciencia, sin dejar de enseñar” (2Tim 4,2).
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