Pagina de Actualizaciòn

lunes, 21 de diciembre de 2009

Padres Vicentinos un Centenario de trabajo en Honduras


Noticias desde La Ceiba

No, no me refiero al carnaval internacional ceibeño. De él ya se han ocupado otros. Yo tengo otras noticias, importantes para la Iglesia Católica de La Ceiba y para toda la diócesis de San Pedro Sula. El día 17 de este mes de mayo entregaba la parroquia de San Isidro a dos sacerdotes diocesanos hondureños y el día 24 erigía una nueva parroquia en la parte este de la ciudad. Merece la pena que recordemos brevemente la historia.

La parroquia de La Ceiba
Durante el siglo XIX, tiempo en el que surgió y desarrolló la población de La Ceiba, esta ciudad y sus alrededores dependían de la Parroquia de Trujillo (Departamento de Colón) y era parte de la única diócesis existente entonces en Honduras, con sede en Comayagua.

Fue su obispo monseñor José María Martínez y Cabañas, quien creó la Parroquia de la Inmaculada Concepción de La Ceiba el 24 de Septiembre de 1903, cuya sede fue el templo conocido hoy como Iglesia de la Milagrosa, junto al Parque Bonilla. Esta primera capilla había sido edificada en 1862 por los olanchanos y garífunas que fueron los primeros pobladores de la futura ciudad. El primer párroco fue el sacerdote diocesano hondureño Antonio Núñez, quien permaneció en La Ceiba durante cuatro años. Dejaba la parroquia en abril de 1907. Dos años después llegaba el segundo párroco, el sacerdote diocesano Angel García.

Los misioneros Paulinos
El tercer párroco fue el P. Antonio Casulleras C.M, nombrado en 1912. A partir de esa fechay hasta 1967, son los sacerdotes de la Congregación de la Misión, conocidos en Honduras como los Padres Paulinos, quienes se harán cargo de la cura de almas de la parroquia de La Ceiba, de todo el Departamento de Atlántida y de las Islas de la Bahía. Durante cincuenta y cinco años, la tarea evangelizadora de los Misioneros de San Vicente de Paúl marca la vida eclesial de esta gran parroquia, que acompaña el desarrollo histórico, cultural y social de La Ceiba y del Departamento de Atlántida. Debido a eso, también la parroquia de La Ceiba pasó a llamarse en esa época “parroquia de la Milagrosa”, advocación vinculada a las congregaciones
fundadas por San Vicente.

En la Semana Santa de 1945, el P. José García, párroco en ese tiempo, constituyó una Junta Edificadora para dotar a la ciudad de un templo más amplio y más céntrico: la iglesia de San Isidro. Pero no fue sino hasta el 22 de julio de 1951 que se colocó la primera piedra del nuevo edificio, que se pudo finalmente bendecir el 22 de junio de 1952. Mons. Capdevila trasladó la sede parroquial de La Ceiba del templo de la Milagrosa al de San Isidro el 1 de abril de 1953. Desde ese día, la parroquia de La Ceiba y sus alrededores se llamó “Parroquia San Isidro”, con toda justicia, pues la vida cristiana de los primeros pobladores de La Ceiba y de su entorno tuvo como primer elemento de identidad católica el culto a San Isidro Labrador.

Los misioneros claretianos
El último párroco paulino fue el P. Manuel Cavero quien entregó la cura pastoral de La Ceiba a los Misioneros Claretianos el 17 de Diciembre de 1967. Los Misioneros claretia nos han tenido a su cargo esta parroquia de San Isidro durante 42 años. Recibieron una rica herencia misionera y la hicieron producir en tiempos de profunda renovación eclesial postconciliar y de rápidos cambios sociales. El crecimiento poblacional y la presencia de nuevos sacerdotes hizo posible nuevas parroquias surgidas de la “parroquia madre”, como la Santa Rosa de Lima en Masica, Ntra. Señora del Tránsito en Jutiapa, Corazón de María en Islas de la Bahía, La Natividad en el sector oeste de la ciudad y la recién erigida San Antonio María Claret en la parte este.

Los sacerdotes diocesanos hondureños
Los misioneros claretianos de la Provincia de Centroamérica se hacen cargo de la nueva parroquia que lleva el nombre de su fundador y me entregan la parroquia San Isidro. He nombrado párroco al P. Francisco Sánchez y vicario al P. Oscar del Cid, ambos sacerdotes diocesanos hondureños. Han pasado 106 años desde el nombramiento del primer párroco para La Ceiba en la persona del sacerdote hondureño Antonio Núñez. Nuevamente los sacerdotes diocesanos hondureños se hacen cargo de la parroquia central de La Ceiba. Es un signo de la maduración de esta Iglesia diocesana.

Agradezco a los Misioneros Paulinos y a los Misioneros Claretianos el amor entregado, la dedicación sacrificada, la comunión gozosa que han tenido y siguen teniendo con la diócesis de San Pedro Sula.

+ Ángel Garachana Pérez, CMF
Obispo de San Pedro Sula

Tomado de: http://www.paulesprovinciadebarcelona.es/html/tododelcentenariodehonduras.html

martes, 17 de noviembre de 2009

La persona del Sacerdote antes que la función


La persona del Sacerdote antes que la función

Autor: Mons. Garachana
Categoría: VIDA EN CRISTO

Lunes Nov 16,2009

Es importante cuidar los medios y la organización del ministerio sacerdotal, señalar sus prioridades y objetivos, analizar la realidad en la que vive y trabaja.

Pero ¿De qué sirve todo esto sino cuidamos la persona del sacerdote, el sujeto-sacerdote? La razón de ser de todas las instituciones es la persona. De la misma manera, la razón de ser de una renovada teología sobre el sacerdocio y de una actualizada pastoral, no es otra que la persona del sacerdote y su acción ministerial.
Esta es la razón por la que desde hace unos años se ha desarrollado una “pastoral presbiteral” o “pastoral del clero”, que busca la ayuda directa al sacerdote, a su persona. Un medio excelente de esta función personal son lo ejercicios espirituales. Están abalados por una larga tradición, por ricos frutos de santidad y aleccionadores testimonios. A lo largo de esta semana, treinta y cinco sacerdotes de la diócesis de San Pedro Sula nos hemos retirado a la casa de espiritualidad Monte Horeb para practicar los ejercicios espirituales, orientados y animados por el P. Jesús Andrés, sacerdote burgalés (como el que esto escribe), de la “asociación de sacerdotes del Prado”. Nos ha llevado a colocarnos en una relación de fe y de amor con la persona de Jesucristo, tal como queda reflejada en las “Bienaventuranzas”, para adquirir su forma de vida, para configurarnos con Él en nuestro ser y quehacer.

En la comprensión y en la vivencia del ministerio sacerdotal debemos evitar algunos peligros que llevan al olvido del sujeto, al descuido de la persona del sacerdote. El primer peligro es el funcionalismo, es decir, la reducción de la persona a la función. Y tiene una doble vertiente.

La primera separa la función de la existencia sacerdotal. Ahora bien, el sacerdocio no se reduce al hacer sino que configura internamente a la persona con Jesucristo sacerdote, por el sacramento. Y esta configuración interna sacramental lleva a una forma de existencia como la de Jesucristo.

El funcionalismo tiene efectos muy negativos tanto en el orden espiritual como psicológico. En el orden espiritual impide realizar y vivir esa espiritualidad propia del sacerdote que se expresa, se alimenta y se realiza en el mismo ejercicio del ministerio. El funcionalismo lleva a separar ministerio y santidad de vida.

En el orden psicológico se sufre la esquizofrenia de la identificación con el “rol” o función más que con el yo personal. Drewerman en su libro “Clérigos”, aún con sus exageraciones y parcialismos, ha señalado los graves efectos psicológicos de esta identificación: persona = rol o función.

Otra forma de funcionalismo consiste en el olvido o descuido del sujeto en beneficio de los medios, en favor de la organización y de la planificación de la pastoral. Se privilegia el análisis, los medios más eficaces y organizados y la acción, pero no se presta suficiente atención al sacerdote que realiza los análisis y pone los medios.

Después del concilio Vaticano II, grandes cambios sacudieron la vida de los sacerdotes: nueva teología sobre el sacerdocio (identidad personal), nueva eclesiología (identidad eclesial), nueva manera de presencia social (identidad social). A pesar de la valoración positiva de estos cambios persiste como una “insatisfacción” entre los sacerdotes, como la intuición de que se necesita una “revitalización” de la persona del sacerdote, pasar a modo de vida los planteamientos objetivos, a experiencia los contenidos dogmáticos y pastorales. Y esto es lo que nos pide el Papa en este año sacerdotal.

Copilación : Mons. Angel G.

jueves, 12 de noviembre de 2009



Ante una nutrida concurrencia de la grey católica de esta ciudad, en la Parroquia San Isidro hizo su ordenación sacerdotal el joven ceibeño Gerardo Alberto Vallecillo Murcia.

El emotivo acto se desarrolló en misa solemne y contó todos los sacerdotes de esta ciudad y ex compañeros del seminario Vallecillo Murcia.

Además estuvieron presentes altas autoridades eclesiásticas, entre ellos monseñor Juan José Pineda, que dirigió la misa en sustitución del cardenal Oscar Andrés Rodríguez, a quien excusó ante los miles de feligreses.

Según sus palabras textuales, el cardenal Rodríguez no pudo hacerse presente por tener serias amenazas de muerte si se presentaba en esta ciudad de La Ceiba.

Durante el sermón monseñor Pineda le recordó al nuevo sacerdote Vallecillo Murcia, que "Jesús es el Pastor de sus ovejas y que de ahora en adelante esa también será tu misión, es decir entregarse a Cristo, para servirlo a El".

"Conocerlo y amarlo cada vez más y aprender que el Pastor da su vida por sus ovejas y que la Santa Eucaristía, sea una escuela que debes darla día a día y estar a disposición del Señor en todo momento, pues sólo con la luz de Dios se comprende la solidaridad del Padre", añadió.

Finalizada la juramentación el nuevo cura Gerardo Alberto Vallecillo Murcia, recibió las felicitaciones de todos los sacerdotes y autoridades eclesiásticas, y él muy emocionado abrazó con lágrimas en sus ojos a sus padres, María Murcia y Marco Antonio Vallecillo, quienes estuvieron en primera fila junto al resto de sus familiares.

DATOS
Nombre: Gerardo Alberto Vallecillo Murcia.
Fecha de nacimiento: 19 de febrero de 1979.
Lugar: La Ceiba, Atlántida.
Estudios secundaria: Instituto María Regina.
Estudios superiores: Cuatro años de la carrera de Medicina en la UNAH y seminario de Nuestra Señora de Suyapa, Tegucigalpa, que comprende ocho años de Filosofía y cuatro años de Teología.

Servicio:
Ahora el nuevo sacerdote será destinado a servir ya sea en alguna región del departamento de El Paraíso o Francisco Morazán.

Un mensaje:
Mensaje a la juventud: ¨No le tengan miedo a Dios. Mas bien ábranle su corazón, que El es el único que puede darles la verdadera felicidad. No busquen cosas o regalos fáciles, porque la vida es difícil, pero Dios siempre ayuda a los que toman su camino.

Coipilado de Diario Tiempo de Honduras

viernes, 9 de octubre de 2009

COMUNICADO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE HONDURAS

“Busquemos lo que contribuye a la paz y nos hace crecer juntos” (Rom. 14, 19)

1 – Los Obispos de la Conferencia Episcopal de Honduras, reunidos en Asamblea Ordinaria, nos sentimos muy unidos a todas las personas que, dentro y fuera de Honduras, tienen puesta su atención en el diálogo que se está llevando a cabo para buscar una salida constructiva a la crisis política que vive el país.

2 – Hemos experimentado en carne propia, en la Iglesia y en la sociedad, los sufrimientos, divisiones y violencia que esta prolongada crisis ha traído consigo. Hemos vivido la preocupación y el temor de que se buscase la solución
por caminos de violencia.

3 – Manifestamos nuestro apoyo al diálogo reiniciado el día 7 del presente mes. En todo momento hemos abogado por esta pedagogía del diálogo sincero, que busca diligentemente la solución mejor para todos en la caridad y en la verdad.

4 – Pedimos a los directamente implicados en el diálogo y a quienes ellos representan que “superando las tendencias particularistas cada uno se esfuerce en buscar la verdad y perseguir con tenacidad el bien común” (Palabras del Papa Benedicto XVI sobre la situación de Honduras en el Angelus del domingo 12 de julio de 2009).

5 – No podemos continuar en la incertidumbre, la tensión personal y social y en el deterioro económico. Es urgente una solución justa, pacífica y acordada que “asegure la convivencia pacífica y una auténtica vida democrática” (Palabras del Papa Benedicto XVI).

6 – La presencia de los miembros de la OEA, de la Comunidad Europea y de la prensa nacional e internacional, es un signo del interés que existe en que este diálogo lleve a buen puerto la nave del país. El pueblo de Honduras tiene puestas muchas esperanzas en este diálogo nacional, las cuales no pueden quedar frustradas pues nos llevaría a una decepción grande y a una creciente tensión personal y social.

7 – En este clima de diálogo que debe ser respetuoso y comprensivo cualquier forma de violencia, de palabra o de obra, sería perjudicial y atentaría contra las actitudes que lo favorecen, y llevaría a la perdida de credibilidad de quien la provoque.

8 – Creemos que el diálogo establecido no se reduce a una técnica de solución de conflictos sino que tiene una dimensión ética, pues su ejercicio implica actitudes morales y está al servicio de lo que es bueno, justo y verdadero para nuestro pueblo. En consecuencia, los que se sientan a “la mesa del diálogo” tienen una grave responsabilidad ante Dios y ante la sociedad, que no deben olvidar ni subestimar.

9 – Somos conscientes de que un acuerdo político no es la solución total a los graves problemas que aquejan a Honduras, pero por lo menos situaría al país en las condiciones institucionales aptas para afrontarlos, en el marco de un plan conjunto, con la participación de todos según el criterio de subsidiariedad y con un nuevo estilo de gestión política que “ponga el bien común como el principal imperativo para la construcción de nuestra sociedad” (Carta Pastoral de la Conferencia Episcopal de Honduras, “Por los caminos de la esperanza” nº 15, marzo 2006).

10 – Estamos orando con insistencia y confianza para que Dios nos conceda a todos, y en especial a los responsables de este diálogo, sabiduría, capacidad de escucha, sensibilidad social y espíritu de discernimiento. Sabemos que muchas otras personas están orando por esta intención. Invitamos a los fieles católicos y a todos los creyentes a intensificar esta oración para que Dios nos conceda tiempos de convivencia pacífica, justicia social y desarrollo solidario.

Tegucigalpa, 8 de Octubre de 2009.



martes, 6 de octubre de 2009


El sacerdote y la celebración frecuente de la Misa

Por Pedro María Reyes Vizcaíno

El sacerdote es, ante todo, servidor de Dios y del pueblo cristiano. El sacerdote es mediador entre Dios y los hombres. Su función primordial es presentar ante Dios las necesidades y los ofrecimientos de sus hermanos los hombres, y llevar la gracia de Dios ante los hombres. Está colocado entre Dios y los hombres para servir de mediador. En este sentido, solo Jesucristo es perfecto Mediador, y solo Él tiene el perfecto sacerdocio. Los sacerdotes participan del sacerdocio de Cristo. El Señor es perfecto Mediador porque Él es verdadero Dios y verdadero Hombre: en la Cruz consumó su sacrificio de una vez para siempre, y los sacerdotes lo renuevan en la Santa Misa, haciendo que los hombres reciban de un modo más eficaz la gracia del sacramento. Cada vez que el sacerdote celebra la Misa, hace presente entre los hombres el sacrificio del Señor en la Cruz y obtiene méritos y gracias por la Iglesia y la humanidad entera. Ello es independiente de que haya pueblo asistiendo a la Misa.

Por lo tanto, se puede decir que el mayor beneficio que un sacerdote puede hacer por los hombres es la celebración frecuente de la Misa. No en vano los documentos del Magisterio eclesiástico alientan a los sacerdotes a la celebración frecuente de la Eucaristía, incluso diaria. Muchas veces el sacerdote tiene obligación en justicia de la celebración de la Misa (por razón de la oferta recibida en estipendio o para el cumplimiento del precepto dominical de los fieles, por ejemplo), pero habrá otras ocasiones en que el sacerdote celebre la Misa sin ninguna obligación. También puede ocurrir que un sacerdote celebre la Misa habitualmente sin asistencia del pueblo y sin que medie una obligación. En ese caso, ese sacerdote está cumpliendo perfectamente con aquello que Dios y la Iglesia espera de él porque ofrece el Santo Sacrificio del Altar por el pueblo. Ese sacerdote cumple con su vocación con la celebración de la Misa.

No nos podemos olvidar que la eficacia de la Misa no radica en la homilía o en la calidad de la celebración litúrgica (presentación de las ofrendas bien organizadas o intenciones de la oración de los fieles bien seleccionadas, por poner unos ejemplos) sino del efecto sacramental que se deriva de la renovación del sacrificio del Señor en la Cruz. El sacerdote debe predicar con frecuencia y preparar bien las homilías, y la Iglesia impone la obligación de predicar determinados días; igualmente a los fieles les viene bien asistir una celebración bien organizada, y quizá el sacerdote comete omisión si descuida esto. Pero sin olvidar que en una Misa todo ello es accidental, porque lo sustancial es la renovación del sacrificio. Por la gracia de Dios, la verdadera eficacia de la Misa deriva de la consagración, no de la homilía o de la presentación de las ofrendas. Los sacerdotes que celebran la Misa sin homilía o incluso sin pueblo, ejecen su función sacerdotal tan bien como los sacerdotes como los que tienen multitudes en su iglesia.

Los sacerdotes que no tienen pueblo encomendado a su cuidado pastoral tienen igualmente obligación de mediar entre Dios y los hombres. La misión canónica concreta el pueblo cristiano al que debe entregarse el sacerdote, pero los sacerdotes que no tienen misión canónica (o cuya misión canónica no incluye la cura de almas de una determinada porción del pueblo de Dios) deben ofrecer también sacrificios por el pueblo pues son sacerdotes, mediadores entre Dios y los hombres. Aunque -como se comenta más arriba- no tengan obligación de celebrar la Misa quizá por haber recibido un estipendio, sin duda el pueblo cristiano quedará beneficiado por la gracia que se deriva de la Misa que celebra ese sacerdote. La caridad sacerdotal y el celo por las almas llevará a celebrar la Misa con frecuencia. Nos referimos -insistimos- a la caridad cristiana que le debe impulsar a ofrecer la Misa, no solo la piedad del sacerdote.

La eficacia deriva además de la acción realizada, no de las disposiciones del celebrante. El sacerdote, por ello, no debe preocuparse por su indignidad para celebrar la Misa; ciertamente nadie es digno de celebrar tan augusto misterio, lo cual lleva además a considerar la humildad del Señor que se aviene a bajar a nuestras manos pecadoras. Sin embargo, el sacerdote debe procurar celebrar con las mejores disposiciones. Recordamos que si un sacerdote se atreviera a celebrar la Misa con conciencia de pecado mortal, cometería un grave sacrilegio. Si en alguna ocasión se ve obligado a celebrar la Misa en esta situación, ha de hacer un acto de contrición lo más perfecto posible, lo cual incluye el propósito de acudir al sacramento de la confesión cuanto antes (cf. canon 916).

Pero por encima de este requisito el sacerdote ha de procurar celebrar la Misa con las mejores disposiciones, preparándose adecuadamente. La piedad del sacerdote y su amor por Él hará que no se contente con la celebración atenta y cuidadosa de la Misa. Es recomendable que el sacerdote se recoja en oración antes de comenzar la Misa un tiempo, e igualmente permanezca unos minutos en la iglesia o capilla para dar gracias al Señor por el don recibido. Si el sacerdote tiene el propósito de hacer oración mental a diario, quizá el mejor momento es precisamente antes de la Misa. Igualmente sería deseable que después de la Misa pudiera dedicarse la acción de gracias, sugiriendo si acaso a quienes entren en la sacristía a resolver asuntos que esperen unos minutos. Ciertamente a veces no es fácil seguir estos consejos. Pero en cualquier caso agradaremos al Señor si ve nuestro esfuerzo por prepararnos adecuadamente y por darle gracias por la celebración de la Misa.

La celebración de la Misa debe aprovechar a la piedad del sacerdote, que al celebrar la Misa está impersonando a Cristo. En la Misa el sacerdote presta su voz al Señor. Es como si el Señor se rebajara a obedecer al sacerdote, pues la transubstanciación se realizará cuando el sacerdote quiera pronunciar las palabras de la consagración. Ello debe alentar al sacerdote a tratar a Cristo que se hace presente en el altar con mucho amor y delicadeza. Jesús se allana a quedarse en nuestras manos; hagamos de ellas un trono como el que no tuvo en Belén o como no tuvo el Viernes Santo. El trono se hará ante todo por el amor que le tratamos en esos momentos. Si otros maltratan al Señor, nosotros le cuidaremos y le querremos, haremos que el Señor se quede contento de haber realizado la obra de la redención al ver nuestra actitud. Eso lo haremos principalmente en el altar y especialmente cuando viene a nuestras manos.

La preparación se debe hacer no solo con la oración, sino con el ejemplo de vida que ofrece el sacerdote. El ministro de Cristo debe ser modelo de virtudes porque tiene trato directo con Él y lo tiene en sus manos a diario. Los fieles deben reconocer en el sacerdote al mismo Cristo a quien representa sacramentalmente. Por ello, la celebración de la Misa debe provocar en el sacerdote además el deseo de imitar lo que hacemos.

Entre las virtudes sacerdotales destaca la caridad. Hemos de imitar al Señor que se entrega en la Eucaristía. De ahí nace la consideración de la Eucaristía como sacramento de caridad. No en vano el Señor instituyó el mandato del amor fraterno en la misma ocasión que instituyó el sacramento de la Eucaristía; es como si el Señor que nos dice “amaos los unos a los otros como Yo os he amado” (Jn 13, 34), quisiera poner su entrega en la Eucaristía como ejemplo de amor supremo a los hombres. El sacerdote que celebra frecuentemente el misterio de amor de la Eucaristía debe ser hombre de caridad.

Del mismo modo, el recuerdo del misterio celebrado ha de prologarse durante la jornada del sacerdote. Durante el resto del día podrá dar gracias a Dios por el don del sacramento que ha celebrado, y le impulsará a vivir su fe como corresponde a un ministro del sacramento de la caridad.

***

Fuente: Vida Sacerdotal

El sacerdote, pan entregado.

Han pasado tres meses desde que Papa Benedicto XVI inauguró el año sacerdotal y yo no he escrito nada al respecto. Al considerar qué podía compartir con ustedes sobre la vida y ministerio del sacerdote me vino al pensamiento la imagen del pan y una sencilla experiencia vivida estas vacaciones en España.

Recorriendo las calles de mi pueblo, observaba los muchos cambios y mejoras realizadas. Pero también me encontré con casas que permanecen tal como las conocí de niño. Entre ellas, a treinta metros de la casa paterna, un horno de hacer pan. Es una pequeña edificación con las paredes de piedra y el tejado de teja, adosada a la casa de sus propietarios. Se pedía turno para amasar y se pagaba con un “panete”. Quiero servirme de esta imagen de pan para decirles algo sobre el sacerdocio.

El pan es trigo molido, amasado y cocido para ser comido, no es un objeto de adorno que se guarda en un cofre. La razón de ser del pan es ser dado en alimento. El pan es feliz cuando desaparece dándose para alimento del hombre. El pan está diciendo “cómeme”.

Jesucristo, en hermosa expresión del teólogo protestante Bonhoeffer, es “el ser para los demás”. En el origen del envío de Jesucristo está el amor del Padre que nos lo da: “Tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo”. El mismo Jesús en la Última Cena, tomando el pan dijo: “Tomen y coman, esto es mi cuerpo entregado”. Y estas palabras son el reflejo de toda su vida. Él pasó haciendo el bien a todos, tan entregado que no tiene tiempo ni para comer, tan entregado que “me amó y se entregó a sí mismo por mí” (San Pablo).

El sacerdote no es ordenado como tal para beneficio propio sino para servicio de los demás. Cuando una persona es buena con los otros decimos que “es un pedazo de pan”, se deja comer de los demás. El sacerdote debe ser como un pan sabroso para los demás. Con sus palabras y gestos está diciendo “aquí me tienen, a su servicio, sepan que cuentan conmigo, con mi persona, con mi tiempo. He sido “ordenado” para el servicio, para la disponibilidad”.

Cuando el sacerdote pronuncia en la celebración de la Eucaristía las palabras de Jesucristo en la Última Cena no lo hace como una mera repetición verbal sino en representación del mismo Jesús, por tanto, con su espíritu, sentimientos y actitudes. De esta manera se aplica tambien a sí mismo las palabras “esto es mi cuerpo entregado”. El dinamismo de la representación de Jesucristo en la Eucaristía lleva al sacerdote a reproducir en su vida la entrega de Jesucristo, a hacer de su existencia una existencia para los demás.

Es cierto que a veces los sacerdotes nos reservamos, que no nos damos del todo. Es nuestro pecado, nuestro egoísmo. Pero la dirección que orienta nuestro sacerdocio es hacernos en Cristo y como Cristo cuerpo (vida) entregado.

En definitiva, lo que nos alegra es la certeza humilde y serena de que es Cristo mismo quien se da a través de nuestros gestos, de nuestro servicio, de nuestra predicación de la Palabra, del Pan eucarístico que repartimos, del perdón de los pecados que otorgamos, a pesar de nuestras limitaciones y reservas.

Muchos son los sacerdotes que se han gastado y desgastado por la comunidad, por los pobres. En este año sacerdotal, el Papa nos invita a contemplar el ejemplo del Santo Cura de Ars, San Juan María Vianney, en el150 aniversario de su muerte.

El Santo repetía con frecuencia: “el sacerdocio es el amor del Corazón de Jesús”. Este amor de Cristo es el que apremia al sacerdote a entregar la vida por los hermanos.



Tomado del Blog de Mons. Ángel Garachana
Nuestro Obispo de la Diocesis de San Pedro Sula

sábado, 3 de octubre de 2009

Parroquia San Isidro Labrador
Comunidad de San Isidro
Hora Santa Octubre 2009

EUCARISTÍA

Después de la bendición final, se prepara el altar y se trae los implementos propios para la adoración.

CANTO:

Monición


“Las naciones caminarán en su luz” (Ap 21,24). El objetivo de la misión de la Iglesia es en efecto iluminar con la luz del Evangelio a todos los pueblos …, para que en Él tengan su realización plena y su cumplimiento. Debemos sentir el ansia y la pasión por iluminar a todos los pueblos, con la luz de Cristo, que brilla en el rostro de la Iglesia, para que todos se reúnan en la única familia humana, bajo la paternidad amorosa de Dios. (Fragmento del mensaje del Papa al Domund 2009)

Que este espacio de Hora Santa de nuestra parroquia San Isidro, en este primer viernes de mes, sea un momento especial, para que nosotros hagamos de la Iglesia, comprometidos por el bien de nuestra nación, nos unimos a orar por Honduras.

La misión de la Iglesia es la de llamar a todos los pueblos a la salvación operada por Dios a través de su Hijo encarnado. Es necesario por lo tanto renovar el compromiso de anunciar el Evangelio… fermento de libertad y de progreso, de fraternidad, de unidad y de paz... Deseo “confirmar una vez más que la tarea de la evangelización de todos los hombres constituye la misión esencial de la Iglesia” tarea y misión que los amplios y profundos cambios de la sociedad actual hacen cada vez más urgentes.

Hagamos de este tiempo, un espacio de pedir perdón, de adoración y de alabanza a Jesús Sacramentado.

Dispongamos todo nuestro ser para este precioso momento.


CANTO: Nací para adorarte

El ministro celebrante prepara el altar para la exposición del Santísimo.

Celebrante

EXPOSICION DEL SANTISIMO


De rodilla, adoremos al dueño de nuestras vidas.

CANTO: Cantemos al amor de los amores.



Celebrante

LES DISTE EL PAN DEL CIELO.

Que contiene en sí todo consuelo.

BENDITO Y ALABADO SEA MI JESUS SACRAMENTADO (3 veces)

Sea por siempre bendito y alabado


Celebrante

OREMOS


Señor reconocemos que es débil nuestra fe y frágil nuestro compromiso. Pero asociados a todos los profetas enviados, apóstoles y misioneros, te decimos: bendito seas por Jesucristo, tu enviado en la tierra, para reconciliarnos. El llamó a los doce y sigue llamando por medio de tu Espíritu Santo a nuevos servidores de tu pueblo. Por Jesucrito…

Celebrante anuncia algunas intenciones y prepara a la comunidad a vivir el momento de perdón..

ORACIÓN DE PERDON


Monición

Señor Jesús venimos ante ti con todo lo que somos. Lo que tenemos, queremos ponerlo en tus manos…

En estos momentos hacemos una pause para hablar con Aquel que siempre nos esta esperando con un corazón abierto, para escuchar a sus discípulo amado.

Señor y Dios nuestro, que has querido que tu Iglesia sea sacramento de salvación para todos los hombre a fin de que la obra de salvación de tu hijo llegue a todos los rincones del mundo y perdure hasta el fin de los tiempos, haz que tus fieles tomen consciencia de que tu los llamas a ser auténticos discípulos misioneros para trabajar por la construcción del Reino de Dios y que así todos los pueblos formemos una sola familia y surja una humanidad nueva renovada en Cristo nuestro Señor.


TIEMPO DE PEDIR PERDON (breve momento)

Celebrante introduce a vivir este momento…
Se pueden intercalar algunos cantos que lleven a pedir perdón y de reconciliarse con el Señor

CANTOS: Renuévame / Sáname


TIEMPO DE ADORACIÓN

Monición

La oración abre el corazón, no solo a una profunda relación con Dios, sino también con el hermano.

Adoremos a Jesús sacramentado, que esta entre nosotros, dispongamos en este momento a postrarnos, de rodillas o estando de pie.
Aquí esta Jesús entre nosotros demos nuestra adoración y gloria a Dios.



Celebrante introduce a vivir este momento

CANTOS: Adoremos

Música Instrumental un tiempo de silencio por unos minutos.

CANTOS: Adoremos





TIEMPO DE LA PALABRA

Monición

Dejemos qu
e la Palabra nos ilumine.

La Buena Nueva de San de Mateo, nos presenta la experiencia de envío que realiza Jesús a los discípulos, se convierten en apóstoles ya que son testigos y son a la vez enviados con todos los poderes a proclamar el reinado de Dios.

Atentos escuchemos



EVANGELIO

Lectura del Evangelio Según San Mateo 28, 16-20



Pero los once discípulos se fueron a Galilea, al monte donde Jesús les había ordenado.
Y cuando le vieron, le adoraron; pero algunos dudaban.

Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra.

Por tanto, Vayan, y hagan discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que les he mandado; y he aquí yo estoy con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.

PALABRA DEL SEÑOR


MEDITACION O PREDICA


Introduce la Oración de intercesión y de necesidades
Tiene un tiempo especial de para orar por las necesidades

CANTO: Envíame a mí

ORACIONES DE PETICIONES

La oración por los continentes va después de la oración que dirige la hermana Francis… que tiene su libertad de tiempo…

MONITOR:

Ante la presencia de Jesús sacramentado, Dios uno y trino, adorémoslo con espíritu de fe como los primeros discípulos que, dejando las redes y todo cuanto tenían, le siguieron. Hoy aquí delante de, el alabémoslo y pidámosle por la vida de nuestros hermanos que viven en el mundo.


ORACIONES DE PETICIONES

La oración por los continentes va después de la oración que dirige la hermana Francis… que tiene su libertad de tiempo…


ACCIÓN DE GRACIAS
Se preparan unas oraciones por continentes…

(Por los continentes por ser mes de la misiones)

MONITOR:

El color verde simboliza las selvas africanas y el color sagrado de los musulmanes. En muchas regiones de África ha sido sembrada de semilla del evangelio y hoy ella florece prometedora; sin embargo, se necesitan mas misioneros con un espíritu nuevo, dispuestos a ser instrumento del gran Maestro que nos enseña a entregarnos con amor incondicional.


Plegaria por el continente de África
Canto: Toque su manto, una estrofa y coro


MONITOR:

América, continente de la Esperanza, como lo llamo el papa Juan Pablo II, es un continente, donde los católicos son el 62.8%, y donde las necesidades espirituales y materiales son muchísimas.

Una persona viene a prender la vela Roja y lee la plegaria
Plegaria por el continente de America

ORACION:
Oremos por los que formamos esta Iglesia de esperanza, para la Iglesia Universal y con María, la Virgen de Guadalupe, seamos misioneros para el mundo. Señor ilumina a nuestros gobernantes par que trabajen por la paz, el progreso y el desarrollo de América. Amen

Canto: Toque su manto, una estrofa y coro
Una persona viene a prender la vela Blanca a
Plegaria por el continente de America


MONITOR:
Europa, en este continente viven más de 684 millones de habitantes. Solo el 40% es católico. Es el continente que acógela figura blanca del Papa, signo de unidad y caridad entre la Iglesias.


Plegaria por el continente de Europa

ORACION

Señor, concede a estos hermanos nuestros de Europa, el don de creer en Jesucristo con la misma fuerza y profundidad que tuvieron los primeros santos. Amen

Canto: Toque su manto, una estrofa y coro
Una persona enciende la vela color Azul


El continente de Oceanía, cuenta con 29 millones de habitantes y, entre ellos, solo 8 millones son católicos, es decir el 26.3%. Es un continente donde hay millones que aun no conocen a Dios porque nunca han oído hablar de El. Son muy pocos los misioneros que les anuncian a Cristo, además viven en condiciones ambientales muy difíciles y poco favorables.


Plegaria por el continente de Oceanía

ORACION:

Ponemos en tus manos, Señor, a nuestros hermanos de Oceanía; condúcelos al encuentro contigo, Padre amoroso, fuente de salvación y alegría, Amen

Canto: Toque su manto, una estrofa y coro
Una persona enciende la vela color Amarillo


Oremos por Asia, que es un inmenso continente y cuna de la civilización, donde Cristo sigue siendo el gran desconocido. Sus habitantes son mas de 3500 millones y tienen solo 105 millones de católicos, es decir, el 3% de la población.


Plegaria por el continente de Asia

ORACION:

Señor, te encomendamos a nuestros hermanos de Asia, de manera particular, aquellas personas que sufren y lloran para que un día te conozcan y reciban tu consuelo. Amen

Canto: Toque su manto, una estrofa y coro
Silencio (por unos minutos)
Se lleva en procesión el santísimo por las partes laterales del templo.

Canto: Gloria de Martín Valverde



ORACION FINAL


Celebrante

LES DISTE EL PAN DEL CIELO.


Que contiene en sí todo consuelo.


Oremos

Oh Dios, que en este admirable sacramento nos dejaste el memorial de tú Pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu Cuerpo y de tu Sangre, que experimentemos constantemente el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amen.


BENDICIÓN CON EL SANTISIMO

ALABANZAS AL SANTISIMO

Todos:

Bendito sea Dios.
Bendito sea su santo nombre.
Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.
Bendito sea el nombre de Jesús.
Bendito sea su sacratísimo corazón.
Bendita sea su preciosísima sangre.
Bendito sea Jesús en el santísimo sacramento del altar.
Bendito sea el Espíritu Santo consolador.
Bendita sea la excelsa Madre de Dios, María Santísima.
Bendita sea su santa e inmaculada concepción.
Bendita sea su gloriosa asunción.
Bendito sea el nombre de María, Virgen y Madre.
Bendito sea san José, su castísimo esposo.
Bendito sea Dios en sus Ángeles y en sus Santos.


CANTO FINAL: Envíame a mí

martes, 29 de septiembre de 2009


Sacerdotes son irremplazables y sirven a todos los hombres, dice Benedicto XVI
VATICANO, 29 Sep. 09 /

En un video mensaje cuyo contenido ha sido dado a conocer hoy, el Papa Benedicto XVI recordó a los más de mil 200 sacerdotes de 75 países que participan en un retiro en el Santuario de Ars (Francia) que "nada reemplazará jamás el ministerio de los sacerdotes en el corazón de la Iglesia" y que su misión abarca el servicio a todos los hombres.

A los presbíteros que participan de este retiro cuyas reflexiones están a cargo delCardenal Christoph Schönborn, Arzobispo de Viena (Austria) sobre el tema "La alegría de ser sacerdote: consagrado para la salvación del mundo", el Santo Padre recordó que "el sacerdote está llamado a servir a los hombres y a donarles la vida de Dios".
El sacerdote, dijo el Papa, "es hombre de la Palabra divina y de las cosas sagradas, y debe ser hoy más que nunca un hombre de la alegría y de la esperanza.

A quienes no pueden concebir que Dios sea Amor puro, afirmará siempre que la vida vale la pena ser vivida y que Cristo le da todo su sentido porque ama a todos los seres humanos".

Benedicto XVI se dirigió luego a los sacerdotes que tienen que atender varias parroquias y que "se entregan sin escatimar esfuerzos por mantener una vida sacramental en sus diferentes comunidades. ¡El reconocimiento de la Iglesia por todos vosotros es inmenso! No os desaniméis, sino más bien seguid rezando y haciendo rezar para que muchos jóvenes acepten la respuesta a la llamada de Cristo, que desea que siga aumentando el número de sus apóstoles para cosechar sus campos".

Seguidamente el Papa animó a los sacerdotes a pensar "en la extrema diversidad de los ministerios" que ejercen "al servicio de la Iglesia" y en "el gran número de misas que celebráis o celebraréis, haciendo realmente viva cada vez la presencia de Cristo en el altar".

"Pensad en las innumerables absoluciones que habéis dado y que daréis, librando de su carga a los pecadores. Percibiréis así la fecundidad infinita del sacramento del Orden. Vuestras manos, vuestros labios se han convertido, durante un instante, en las manos y los labios de Dios", expresó.
"Esa consideración debe llevaros a armonizar las relaciones entre los presbíteros para formar esa comunidad sacerdotal a la que exhortaba San Pedro para construir el cuerpo de Cristo y afianzaros en el amor".

Benedicto XVI explicó también que "el sacerdote es el hombre del futuro. Lo que hace en esta tierra pertenece al orden de los medios encaminados al Fin último.

La Misa es ese exclusivo punto de unión entre los medios y el Fin, ya que nos permite contemplar bajo la humilde apariencia del pan y del vino el Cuerpo y la Sangre de Aquel que adoraremos en la eternidad".

"Nada reemplazará jamás el ministerio de los sacerdotes en el corazón de la Iglesia", aseguró el Papa y concluyó recordándole a los presbíteros que "sois el testimonio viviente de la potencia de Dios a la obra en la debilidad de los seres humanos, consagrados para la salvación del mundo, elegidos por Cristo mismo para ser, gracias a Él, sal de la tierra y luz del mundo".

miércoles, 23 de septiembre de 2009

La verdadera razón de las unidades pastorales: el deseo de unir parroquias

Según el presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos



SALAMANCA, miércoles 23 de septiembre de 2009 (ZENIT.org).- Las unidades pastorales nacen del deseo de que las parroquias estén unidas, y no sólo por la falta de sacerdotes.


Lo explicó este miércoles a ZENIT el presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos, monseñor Francesco Coccopalmeiro tras intervenir en las Jornadas sobre Parroquias y Unidades Pastorales, celebradas en Salamanca del 21 al 23 de septiembre.


"Evidentemente hay unidades pastorales que nacen por la falta de sacerdotes, por ejemplo cuando el obispo confía a un solo sacerdote cuatro parroquias -reconoció-, pero aunque no hubiera esta necesidad, tenemos igualmente la necesidad de unir las parroquias para una actividad común, para una división de la misión".


Monseñor Coccopalmeiro destacó que, actualmente en Europa, "estamos dando pasos importantes hacia una aplicación práctica" de las unidades pastorales, así como hacia "la clarificación de conceptos".


El prelado explicó que "las unidades pastorales responden al deseo de que las parroquias no estén aisladas, sino que estén unidas entre sí, porque la misión de la Iglesia es una misión participada".


"En este momento, en muchas iglesias particulares, especialmente en Europa se siente esta necesidad de que las parroquias estén unidas, vivan juntas -reiteró-. De este deseo vienen las unidades pastorales".


Así mismo, recordó que "la parroquia es una comunidad de fieles, encabezada por un sacerdote, que vive la vida de la Iglesia con todas las actividades de la Iglesia: predicación del Evangelio, celebración de los sacramentos, obras de la caridad,...".


El prelado puntualizó que "todos los fieles son activos en esta misión de la Iglesia" y que "no sólo el párroco es sujeto activo, sino que actúa para activar a los demás, para que todos los fieles de la parroquia realicen las actividades de la Iglesia, cada uno según su propio orden".


El presidente del Consejo Pontificio para los Textos Legislativos pronunció este miércoles la conferencia "Las unidades pastorales: valores y límites".


Después intervino en una mesa redonda sobre las "Experiencias de aplicación de las unidades pastorales".


Las Jornadas sobre Parroquias y Unidades Pastorales han sido organizadas por la Facultad de Derecho Canónico de la Universidad Pontificia de Salamanca.

Las unidades pastorales, que están naciendo y desarrollándose en varios países de Europa son una forma de colaboración y de coordinación interparroquial, entre dos o más parroquias limítrofes, regulada por el derecho particular diocesano.


Están formadas por varias parroquias, llamadas por el obispo a constituir juntas una "comunidad misionera" eficaz, que trabaja en un determinado territorio, en armonía con el plan pastoral diocesano.


Por Patricia Navas
"Reza, espera y no te preocupes. La preocupación es inútil. Dios es misericordioso y escuchará tu oración... La oración es la mejor arma que tenemos; es la llave al corazón de Dios. Debes hablarle a Jesús, no solo con tus labios sino con tu corazón. En realidad, en algunas ocasiones debes hablarle solo con el corazón..."

Técnicamente podría llevarse a cabo a fin de año Navarro-Valls: «La beatificación de Juan Pablo II depende ya de Benedicto XVI»

En una entrevista concedida al diario El Mundo, Joaquín Navarro-Valls, director de oficina de prensa de la Santa Sede durante la mayor parte del pontificado de Juan Pablo II, y por tanto primer laico y primer no italiano en ocupar ese puesto, asegura que la beatificación del papa polaco podría estar lista antes de que acabe el año. Técnicamente quedan la publicación del decreto de virtudes y la aprobación de un milagro, lo cual no llevará demasiadas dificultades porque se atribuyen varios a su intercesión, en especial uno que resulta muy claro. Navarro-Valls explica algunos de los aspectos deconocidos del anterior papa a la vez que alaba la «brillante y numerosa bibliografía personal» de Benedicto XVI.

(InfoCatólica) En relación a la posible beatificación de Juan Pablo II, Navarro-Valls asegura que todo depende ya de Benedicto XVI.

Preguntado por qué aspectos no se conocen bien de el anterior papa, don Joaquín opina que "no se conoce suficientemente a la persona, su carácter. Por ejemplo, tenía un grandísimo sentido del humor. Incluso cuando había que tratar problemas dramáticos no perdía su visión positiva".

Navarro-Valls confiesa tener en su ordenador unas 600 páginas de apuntes sobre su tiempo como portavoz de la Santa Sede, aunque reconoce que necesitaría dedicar un año y medio para escribir un libro partiendo de ese material. Lo cual parece ser que hará porque para él es "un imperativo moral" ya que considera que "Juan Pablo II era muy querido pero no del todo conocido".

Preguntado por el actual Papa, Joaquín Navarro-Valls asegura que "Benedicto XVI es el Papa de toda la historia de la Iglesia con la más brillante y numerosa bibliografía personal. Su riqueza conceptual es fascinante. Y pienso que la gente también fuera del ámbito católico es consciente de ello" a la vez que descarta que pueda ser tildado de frío. "Yo diría lo contrario. Su forma de conmoverse más frecuente de lo que se cree no es reaccionar pasionalmente frente a las cosas", asegura.

Tras explicar que la mayor dificultad del actual papado es "la dictadura del relativismo", Navarro-Valls aborda la polémica en torno a los posicionamientos de la Iglesia sobre el uso del preservativo, los matrimonios gays o la eutanasia. Don Joaquín explica que "la Iglesia está proponiendo, con optimismo y tenacidad, que el ser humano no es algo sino alguien; no es una cosa sino una persona. Está enseñando a humanizar la sexualidad, a dar sentido al dolor y a la alegría. Está dando horizontes humanos al ser humano".

fonte:infocatolica

Educar en la responsabilidad

Autor: Mons. Garachana Sep 15,2009

A lo largo del proceso formativo, el educando es sujeto activo de su propia educación. La acción educativa que ha sido descrita con diversas imágenes, como “modelar el barro”, “tallar un tronco de madera”, etc. Estas imágenes hay que tomarlas con mucho cuidado. Subrayan las posibilidades y la docilidad de los educandos pero nos dan una visión muy pasiva de los niños y jóvenes.

En las escuelas se usa plasticina para hacer figuras pero el niño, el adolescente, el joven no son plasticina que los maestros modelan a semejanza de un modelo ejemplar, sino sujetos activos de su propio crecimiento físico y psíquico, intelectual y moral.

La tarea educativa cada vez se orienta más a suscitar y promover la acción del educando, acción que según pasan los años se va haciendo más compleja, comprometida, libre y dialogante.

Si el educando fuera comprendido como pura pasividad no tendría ninguna responsabilidad en lo que hace o deja de hacer. En cambio, si es sujeto responsable, debe responder de lo que hace, de cómo lo hace, de por qué lo hace o deja de hacerlo. Sino hace las tareas le preguntan: “por qué no hizo las tareas”.

Precisamente porque la persona es valiosa y ha de hacer lo valioso tiene una responsabilidad y debe actuar responsablemente.

Éste es el fin de la educación: formar personas responsables; éste es el quehacer primordial del educador responsable: ayudar a que los niños y jóvenes que le han sido confiados maduren en responsabilidad; éste es el fruto que entrega a la patria, ciudadanos responsables. Esta ha de ser su gran alegría, haber contribuido a formar hombres y mujeres responsables.

Una educación centrada en la responsabilidad de la persona ayuda a comprenderse y a vivirse en relación con los demás. Se madura y crece en responsabilidad por medio de otros, con otros y ante otros.

La educación debe ayudar a los niños y jóvenes a descubrir y realizar los valores que los unen a un grupo humano y que les permiten compartir lo más auténticamente suyo con la familia, con los vecinos del lugar o de trabajo, con la sociedad, con la patria.

Estoy acostumbrado a escuchar en las graduaciones cómo los que toman la palabra suelen alabar el trabajo de la institución educativa que ha preparado a los graduandos para el servicio a la sociedad, para el bien de la patria. Es cierto. El proceso educativo debe formar a las personas de cara a su inserción activa, positiva y crítica en la sociedad.

Esta inserción activa implica haber recibido unos conocimientos, unas destrezas y unos valores. Sin estos bienes personales los jóvenes quedan al margen del desarrollo cultural, social y económico; se convierten en “marginados” o, peor aún, “excluidos”. ¿Cuántos de nuestros jóvenes alcanzan el nivel de preparación al que tienen derecho? ¿Por qué las pandillas, por qué la migración de los jóvenes, por qué la mayoría de los presos son jóvenes? ¿Por qué los niños de la calle? ¿Por qué los jóvenes en paro?

En cuanto obispo, educador religioso, quiero subrayar los valores recibidos más que los conocimientos y destrezas porque considero que es lo más radical. Si formo un joven con buenos conocimientos fisicomatemáticos y adquiere las destrezas de una carrera de ingeniería pero a la hora de llevar una empresa, construir un puente, etc, no se guía por los valores morales, si tiene ciencia pero no conciencia, saberes pero no ética, ¿Qué ocurre? Algunos de los efectos negativos los estamos viendo en nuestras sociedades actuales.

Creo que necesitamos ante todo un cambio cultural para una nueva Honduras. Necesitamos una cultura de mayor autoestima, una cultura de amor y promoción de la vida, una cultura de la responsabilidad, una cultura de la ética basada en la dignidad de la persona humana, en la justicia social para que todos tengan acceso a los medios de realización personal y familiar.

Los educadores tienen una grave y hermosa responsabilidad en la formación de jóvenes nuevos para una nueva Honduras.

tomado de Blog : al pie del merendon de Mons. Angel Garachana

jueves, 17 de septiembre de 2009

Catequesis del Papa de los días miércoles

"Conocemos a Dios, no por los libros, sino por medio de la experiencia espiritual"


Miércoles, 16 septiembre 2009 (RV).- “Conocemos a Dios verdaderamente no a través de los libros sino por medio de la experiencia espiritual”. Lo ha recordado esta mañana Benedicto XVI a los fieles reunidos en el Aula Pablo VI del Vaticano en el curso de la Audiencia General. En su catequesis el Papa ha evocado la figura de Simeón el Nuevo Teólogo, nacido en año 949 en Asia Menor, indicado su itinerario espiritual, como ejemplo a seguir.



Este santo monje oriental, ha afirmado el Pontífice, nos llama a todos a poner de nuevo más atención en la vida espiritual. “Si justamente nos ocupamos de cuidar nuestro crecimiento físico, humano e intelectual, es todavía más importante -ha añadido- no desatender nuestro crecimiento interior, que consiste en el conocimiento de Dios y en la comunión con Él, para experimentar su ayuda en cualquier momento y circunstancia”.


De su Santidad el Papa, ha llegado después una admonición a los sacerdotes, a los laicos “pero sobre todo a los jóvenes” para que se confíen a “buen padre espiritual”, capaz de acompañar cada uno de nosotros en el conocimiento profundo de sí mismos, y conducirlo a la unión íntima con el Señor”. “Para ir hacia Dios -ha dicho el Papa- tenemos siempre la necesidad de un guía, de diálogo, no podemos hacerlo solamente con nuestras discusiones”. Y “el amor de Dios crece en nosotros -ha proseguido el Santo Padre-, si permanecemos unidos a Él con la oración y con la escucha de la Palabra”. Solamente el amor divino nos abre el corazón a los demás y nos hace sensibles a sus necesidades, convirtiéndonos a todos como hermanos e invitándonos a responder con amor al odio y con el perdón a la ofensa”.


Este ha sido el resumen que de su catequesis ha realizado Benedicto XVI en español y sus saludos a los fieles en nuestra lengua:

“Queridos hermanos y hermanas: Hoy hablamos de Simeón el Nuevo Teólogo, un monje oriental de Asia Menor nacido en el año 949, que abandonó su carrera civil al servicio del Emperador para emprender el camino de la unión con Dios, bajo la guía espiritual de Simeón el Piadoso, en un monasterio de Constantinopla.


Murió en mil veintidós, y sus escritos han tenido un notable influjo en la teología y la espiritualidad de Oriente. Su reflexión se centra en la presencia del Espíritu Santo en los bautizados, que han de ser conscientes de esta realidad espiritual, que todos ellos han recibido y que los lleva a la unión íntima y personal con el Señor. Éste es el cometido de la vida cristiana, en la que la comunión con Dios lleva a sentir su ayuda en todo momento. A su vez, el amor al prójimo, incluso a los enemigos, hizo ver aún mejor a Simeón que este amor no podía salir de él mismo, sino de Cristo que habitaba en él, mostrando así que la verdadera fuente del amor es la presencia divina en el alma.”

“No tengáis miedo en permanecer, como María bajo la Cruz, para encontrar la valentía de superar cada obstáculo de vuestra existencia”. Esta ha sido la invitación que ha dirigido el Papa a los jóvenes tras el rezo mariano y antes de que terminara la Audiencia General. Saludando, como es habitual, a los jóvenes, enfermos y recién casados, al final de los saludos en lengua italiana, Benedicto XVI ha recordado la memoria litúrgica que celebramos ayer martes: Nuestra Señora de los Dolores, que con fe, se detuvo al lado de la cruz de su Hijo, Jesús”.



A los enfermos, el Papa les ha deseado que podrán encontrar “en María consuelo par aprender del Señor Crucificado el valor salvífico del sufrimiento”; mientras a las parejas de recién casados, el Papa les ha aconsejado que se dirijan “con confianza en los momentos de dificultad a la Virgen de los Dolores, que les ayudará a afrontarlos con su materna intercesión”.


Fuente:
www.anunciarinforma.com.ar

domingo, 13 de septiembre de 2009

Carta de las carmelitas de Haifa a los sacerdotes en el Año Sacerdotal

“Renovamos nuestro compromiso de orar para que seáis santos”

ROMA, jueves, 10 septiembre 2009 (ZENIT.org).- En este Año Sacerdotal, las carmelitas del monasterio de Haifa, Israel, han dirigido una carta a todos sus hermanos carmelitas del mundo. Es una misiva de comunión, reflexión y participación.

"En nuestra vocación --recuerdan las carmelitas-- como carmelitas descalzas, hijas de santa Teresa de Ávila, nuestra madre, la oración y la ofrenda por la santidad de los sacerdotes es una tarea esencial. Por esto, la invitación del Santo Padre a poner en el centro durante este año vuestro ministerio nos interpela profundamente".

Las carmelitas de Haifa expresan en su carta que se sienten reforzadas por la consigna teresiana: "Todas ocupadas en orar por los defensores de la Iglesia, los predicadores y los letrados que la defienden" (C. 1,2).

Conscientes de un punto primordial de su vocación, las carmelitas manifiestan en esta carta una profunda gratitud hacia sus hermanos los sacerdotes.

"Hoy renovamos nuestro compromiso de ofrecer nuestra súplica humilde para que seáis santos... No hay palabras para expresar dignamente nuestra gratitud y nuestro reconocimiento hacia cada uno... A todos y a cada uno decimos con sencillez de corazón: cuenten con la oración silenciosa y con la ofrenda de sus hermanas".

Copilado de Zenit, organo informativo de la Iglesia
Por Nieves San Martín

portadafidesdel13al19septiembre2009

UNA NUEVA FORMA DE LLEGAR CON EL EVANGELIO

viernes, 11 de septiembre de 2009

Lo que no cuentan los medios de información sobre Honduras

Declaraciones de Luis Enrique Marius, director general del CELADIC

CARACAS, jueves, 10 septiembre 2009 (ZENIT.org).- Luis Enrique Marius, director general de Centro Latinoamericano para el Desarrollo, la Integración y Cooperación (CELADIC), ha visitado recientemente Tegucigalpa, Honduras, para conocer de cerca la realidad que están viviendo los hondureños tras el derrocamiento del presidente Manuel Zelaya el pasado 28 de junio.

En declaraciones a ZENIT, destaca ante todo la valentía del cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga y su respeto "con la verdad de los hechos y los intereses de la gran mayoría del pueblo hondureño".

Durante sus cuatro días de estadía, a través devarios dirigentes académicos, sociales y políticos de Honduras, Luis Enrique Marius tuvo la posibilidad de "conocer muchos aspectos que no han sido recogidos por los medios de información internacional".


En primer lugar, subraya que "mas allá de escuchar muchas opiniones sobre la necesidad de reformas a la Carta Constitucional de Honduras, de las personas contactadas nadie desconoce o discute, guste o no, que la misma es ‘la referencia' que regula el quehacer social y político del país, por encima de cualquier otra consideración u organismo de carácter internacional. Por supuesto que la misma está influenciada (año 1982) por los gobiernos autoritarios que la antecedieron".

Recuerda que el artículo 239 de la Constitución afirma: "El ciudadano que haya desempeñado la titularidad del Poder Ejecutivo no podrá ser Presidente o Designado. El que quebrante esta disposición o proponga su reforma, así como aquellos que lo apoyen directa o indirectamente, cesarán de inmediato en el desempeño de sus respectivos cargos, y quedarán inhabilitados por diez años para el ejercicio de toda función pública".


Marius afirma que pudo apreciar, en términos generales, "una Tegucigalpa en calma, con algunas manifestaciones esporádicas de personas que criticaban al Gobierno actual. Sí, aparecen profusamente ‘pintadas' en varias partes, especialmente atacando en forma irreverente al cardenal Oscar Rodríguez. Pudimos constatar también la existencia de innumerables anónimos poniendo ‘precio a la cabeza del cardenal' y amenazándolo de muerte".

Sin embargo, añade, "la imagen que la gran mayoría del pueblo hondureño del arzobispo de Tegucigalpa es la misma que se tiene en casi todos los países de Latinoamérica: un hombre comprometido con los sectores más humildes, gestor de la condonación de la deuda externa en los países más pobres, alguien que difícilmente se puede confundir con lo sectores explotadores de nuestras sociedades".



Alude a dos documentos de especial relevancia: La Memoria del Tercer Taller de Integridad y Desarrollo (2005) y el Plan Nacional de Desarrollo Humano (2007). En ambos documentos de especial significación para el futuro de Honduras, las figuras promotoras e inspiradoras de estos temas centrales fueron el Presidente Zelaya y el Cardenal Oscar Rodríguez.

Una pregunta que hizo a los entrevistados fue: "¿Cuáles fueron las causas para un cambio tan radical de actitud del Presidente?". "Las respuestas fueron desde las debilidades y confusiones personales del señor Zelaya, hasta la gran influencia (estratégica, logística y financiera) del presidente Hugo Chávez de Venezuela, y esto en forma destacada".

Sobre las posibilidades de solución del conflicto, Marius encontró "muchas dudas y serias preocupaciones, especialmente por la falta de credibilidad de los organismos internacionales que se parcializaron sin verificar los sucedido, pero en términos generales todos coinciden en que el regreso del señor Zelaya sería altamente negativo".

Y agrega que "cada día que pasa se hace más distante, especialmente porque la verdad no se puede ocultar durante mucho tiempo".

Marius dejó Tegucigalpa cuando se iniciaba la campaña electoral para las elecciones del próximo noviembre. "Todos los partidos y candidatos --relata--, incluyendo a uno del Frente de Resistencia, expresan su confianza en el Tribunal Supremo Electoral, un organismo del Estado autónomo. En los diferentes foros de discusión que oímos, la opinión generalizada del pueblo y las instituciones sociales le dan crédito a las elecciones, considerándolas el mejor camino para superar la crisis, y muy especialmente el derecho inalienable e indiscutible de un pueblo para decidir su destino, y ante el cual, nadie del exterior puede cuestionar o condicionar".



Y hace esta reflexión final: "Honduras hoy representa un momento clave en la historia latinoamericana, donde se hacen visibles y con nitidez: el cambio de parámetros de análisis, sepultando definitivamente criterios que perduraron durante la guerra fría, más allá de algunos efímeros y trasnochados intentos por resucitarlos; una demostración más de la profunda crisis de identidad que padecen los dirigentes y partidos políticos en la región, para no ir más lejos: la existencia de una estrategia que busca un poder regional, hegemonista y autocrático, cuya cabeza se encuentra en La Habana y su operador político y financiero en Caracas; vacilaciones y un claro pragmatismo de la nueva administración de Estados Unidos, nada lejana de la habitual prescindencia hacia nuestra región; la generalizada actitud de ‘equilibrismo' interesado que practican la mayoría de los gobiernos latinoamericanos, como clara expresión de pérdida de identidad y valores".


"Sin tener en cuenta estos elementos, se hace difícil comprender la situación que viven nuestros sufridos hermanos hondureños", concluye el director general del CELADIC.



Por Nieves San Martín

lunes, 7 de septiembre de 2009


Mensaje del Papa para la Jornada Mundial de las Misiones

Se hizo público el texto del Mensaje del Santo Padre para la LXXXIII Jornada Misionera Mundial, que este año se celebra el domingo 18 de octubre, sobre el tema: "Las naciones caminarán en su luz". El mensaje, que se publicó en seis idiomas, está fechado el 29 de junio, solemnidad de San Pedro y San Pablo.

La Iglesia no actúa para extender o afianzar su dominio
"Objetivo de la misión de la Iglesia es iluminar con la luz del Evangelio a todos los pueblos en su camino histórico hacia Dios, para que en Él tengan su realización plena y su cumplimiento. Es en esta perspectiva que los discípulos de Cristo dispersos por el mundo trabajan, se esfuerzan, gimen bajo el peso de los sufrimientos y donan la vida.

Reafirmo con fuerza lo que varias veces dijeron mis predecesores: la Iglesia no actúa para extender su poder o afirmar su dominio, sino para llevar a todos a Cristo, salvación del mundo. Nosotros no pedimos sino el ponernos al servicio de la humanidad, especialmente de aquella más sufriente y marginada, porque creemos que "el esfuerzo orientado al anuncio del Evangelio a los hombres de nuestro tiempo es sin duda alguna un servicio que se presenta a la comunidad cristiana e incluso a toda la humanidad".

La Iglesia quiere “contagiar” de esperanza a los pueblos
"La humanidad entera tiene la vocación radical de regresar a su fuente, que es Dios, el único en Quien encontrará su realización final mediante la restauración de todas las cosas en Cristo. El nuevo inicio ya comenzó con la resurrección y exaltación de Cristo, que atrae a sí todas las cosas, las renueva, las hace partícipes del eterno gozo de Dios. La misión de la Iglesia es la de "contagiar" de esperanza a todos los pueblos. Para esto Cristo llama, justifica, santifica y envía a sus discípulos a anunciar el Reino de Dios, para que todas las naciones lleguen a ser Pueblo de Dios".

La Iglesia busca transformar el mundo con el Evangelio del amor
"La Iglesia universal, sin confines y sin fronteras, se siente responsable del anuncio del Evangelio a pueblos enteros. Su misión y su servicio no son a la medida de las necesidades materiales o incluso espirituales que se agotan en el marco de la existencia temporal, sino de una salvación trascendente, que se actúa en el Reino de Dios. Este Reino, aun siendo en su plenitud escatológico y no de este mundo, es también en este mundo y en su historia fuerza de justicia, de paz, de verdadera libertad y de respeto de la dignidad de cada hombre. La Iglesia busca transformar el mundo con la proclamación del Evangelio del amor. Es a esta misión y servicio que, con este Mensaje, llamo a participar a todos los miembros e instituciones de la Iglesia".

"Es necesario por lo tanto renovar el compromiso de anunciar el Evangelio, que es fermento de libertad y de progreso, de fraternidad, de unidad y de paz. Deseo "confirmar una vez más que la tarea de la evangelización de todos los hombres constituye la misión esencial de la Iglesia", tarea y misión que los amplios y profundos cambios de la sociedad actual hacen cada vez más urgentes. Está en juego la salvación eterna de las personas, el fin y la realización misma de la historia humana y del universo".

El Papa recuerda a los misioneros mártires

"En esta Jornada dedicada a las misiones, recuerdo en la oración a quienes han hecho de su vida una exclusiva consagración a la labor de evangelización. Menciono en modo particular a aquellas Iglesias locales, y a aquellos misioneros y misioneras que testimonian y difunden el Reino de Dios en situaciones de persecución, con formas de opresión que van desde la discriminación social hasta la cárcel, la tortura y la muerte. No son pocos los que actualmente mueren a causa de su "Nombre".

"La Iglesia sigue el mismo camino y sufre la misma suerte que Cristo, porque no actúa según una lógica humana o contando con las razones de la fuerza, sino siguiendo la vía de la Cruz y haciéndose, en obediencia filial al Padre, testigo y compañera de viaje de esta humanidad".

Benedicto XVI agradece a las Obras Misionales Pontificias
"A las Iglesias antiguas como a las de reciente fundación les recuerdo que han sido colocadas por el Señor como sal de la tierra y luz del mundo, llamadas a difundir a Cristo, Luz de las gentes, hasta los extremos confines de la tierra. La "missio ad gentes" debe constituir la prioridad de sus planes pastorales".

"A las Obras Misioneras Pontificias envío mi agradecimiento y mi aliento por el indispensable trabajo de animación, formación misionera y ayuda económica a las jóvenes Iglesias".

"El empuje misionero fue siempre signo de vitalidad de nuestras Iglesias. Pido por lo tanto a todos los católicos que recen al Espíritu Santo para que aumente en la Iglesia la pasión por la misión de difundir el Reino de Dios, y que sostenga a los misioneros, las misioneras y las comunidades cristianas comprometidas en primera línea en esta misión, a veces en ambientes hostiles de persecución".

"Al mismo tiempo, invito a todos a ofrecer un signo creíble de comunión entre las Iglesias, con una ayuda económica, especialmente en la fase de crisis que está atravesando la humanidad, para que las Iglesias locales puedan iluminar a las gentes con el Evangelio de la caridad".+

miércoles, 2 de septiembre de 2009

“El maravilloso arte de comunicar la Palabra de Dios con un lenguaje comprensible y significativo”…

Con esta afirmación se abre el libro “La Catequesis en América Latina.” que destina todo un capítulo a profundizar en este “arte” afirmando que “la catequesis es comunicación”.

Importa, entonces, que como oyentes de la Palabra y servidores cualificados en su siembra, revisemos nuestra praxis y recojamos los planteos, cuestionamientos y desafíos que nos hacen y que nos hacemos en este proceso de educar la fe. Desde la articulación catequesis-comunicación hacemos este aporte.

Importa que escuchemos y prestemos atención a las voces, los gritos, las incomodidades y malestares que se levantan desde las prácticas catequísticas en lo que respecta a la comunicación, al lenguaje y a la calidad de los procesos que, con tanta buena voluntad, anhelamos acompañar.

La Catequesis debe llevar a un proceso de conversión y crecimiento permanente y progresivo en la fe que sólo se realiza en la vida concreta de las personas y en su historia, que interpela la existencia humana en todas sus dimensiones y exige una respuesta de compromiso en el creyente que lo convierte en testigo.

Ahora bien, a nivel de discurso lo comprendemos, pero ¿cuál será el modo de presentar el acontecimiento salvífico a través de la catequesis? ¿Cómo comunicar de la manera mejor y con el grado mayor de excelencia este mensaje? Para iluminar este planteo creímos conveniente partir del cuento.

El viejo pescador

Aguas abajo del río vivía un viejo pescador. En su juventud había sido el mejor pescador de la comarca y , a veces, se enorgullecía entre los demás pescadores diciendo: “ Yo pesco hasta donde no existen peces...” Todas las mañanas echaba sus anzuelos en el mismo sitio; pescaba en las aguas profundas desde una gran roca. No existía para él otro sitio para pescar.

Sucedió que en un verano cayeron lluvias torrenciales que hicieron crecer en forma desmedida el río y éste cambió de cauce. El sitio donde habitualmente pescaba se convirtió en una gran playa de arena. El no supo o no quiso saberlo y siguió yendo a pescar en el lugar de siempre. Cuentan que da mucha pena ver a aquel hombre, ya viejo, medio ciego y hablando solo, queriendo pescar donde sólo hay arena.

(Cuento narrado por el catequeta mexicano Pbro. Francisco Merlos Arroyo).

Desde nuestra reflexión nos hacemos algunos planteos que aparecen como “desafíos” y los recogemos para no seguir pescando en la arena como el experimentado pescador del cuento que no alcanzó a percibir el cambio que se había producido en aquel lugar del que se había apropiado; ese lugar que tanto conocía y amaba.

Somos conscientes que vivimos el desafío de “un cambio de época y no sólo una época de cambio” que pone en situación de crisis la propuesta del Evangelio en la cultura emergente. Por otra parte queremos ser fieles a la llamada del Santo Padre que nos invita a asumir la Nueva Evangelización como la mejor contribución que la Iglesia puede ofrecer para superar estos tiempos difíciles y transformar la realidad con la novedad del Evangelio.

Los paradigmas han cambiado y nos están exigiendo una nueva mentalidad en actitudes y opciones.

¿Cómo comunicar el proyecto del Evangelio del Reino en la catequesis?

Tenemos muy claro el “Qué” del mensaje catequístico, el contenido doctrinal, pero la práctica nos reclama que no logramos acertar con el camino que lleva a la experiencia vital de encuentro con Jesús, la experiencia que cambia y transforma la vida.

Seguimos “pescando en la arena” cuando insistimos en un “estilo operativo sin futuro” desde la pastoral tradicional.

Un estilo donde predomina la práctica devocional y sacramental, la pastoral intraeclesial y centrípeta, con una fuerte polarización clerical y lastre institucional; un eclesiocentrismo y desde una actitud de au-tosuficiencia”.

En el capítulo 7 de La Catequesis en América Latina se nos advierte que “uno de los problemas más graves que enfrenta la catequesis hoy es el de la comunicación, que es pobre y sin calidad, que se utilizan lenguajes que nadie entiende, que se dirige a auditorios que ya no existen y responde a preguntas que nadie tiene o a problemas que nadie vive”.

En la genuina tradición veterotestamentaria muchas veces hemos descubierto el camino del Pueblo de Dios como un “narrar su fe”, pero convengamos que también nosotros hemos perdido la magia del narrar que el mismo Evangelio tiene cuando articulamos la expresión litúrgica “en aquel tiempo” con el tiempo presente de la situación de cada persona que está iluminando su propia existencia con el mensaje de Jesús.

“Mientras el mundo ha puesto en su centro a la comunicación humana por preocupación, interés, dominio e influencia sobre mentes y comportamientos, mientas nos admiramos del poder de la comunicación sobre los demás poderes, mientras periodistas, publicistas y telecomunicadores y expertos en informática han convertido el mundo en una aldea, la Iglesia y la catequesis siguen atrasadas en sus formas de comunicar, no logran llegar al profundo de la vida y de las personas, hay un sentimiento de impotencia. Teniendo un mensaje de gran calidad y actualidad no sabemos cómo entregarlo. Lo entregamos sin fuerza o no lo entregamos de ninguna manera. El Evangelio queda en desventaja con relación a otros muchos mensajes que se proclaman”

Tenemos un camino que ha sido dador de mucha vida a familias y comunidades: la catequesis familiar, pero que hoy se la está presentado -o mejor desvirtuando-, como un nuevo “lecho de Procusto” donde quienes no entran exactamente desde las pretendidas condiciones exigidas se lo estira hasta matarlo o se le amputan las diferencias. El resultado está claro. La catequesis familiar está siendo desechada y desvalorada porque se la presenta como camino de exigencias que sólo pueden cumplimentar unos pocos. Así se tiene una experiencia de comunidad expulsiva, no acogedora y meramente legalista.

Este camino que aportó tanta vida nueva en nuestras comunidades hoy se lo está presentando como simples reuniones que nos indicarán a nosotros, los padres, la manera de “enseñarle” mejor al niño, cuando todos sabemos que el fin de la catequesis familiar es la opción prioritaria de catequesis con adultos. ¿Estamos siendo veraces y fieles cuando tergiversamos o callamos aspectos de los caminos que proponemos para acompañar la fe? ¿Estamos siendo fieles al genuino camino de la catequesis familiar cuando en los manuales el centro lo está ocupando el contenido doctrinal para el niño y se va desdibujando el camino que hay que transitar primeramente con los adultos padres?

Tenemos que inculturar el mensaje de Jesús en un mundo que se caracteriza por “leer poco, escuchar mal, mirar mucho y no pensar”.

Revisando nuestras prácticas catequísticas advertimos que llegamos con un mensaje muy verbalista, poco gestual, escolarizado, donde casi todas las actividades se resuelven en escuchar el mensaje del catequista, leer y comentar textos, contestar preguntas, exponer pensamientos por escrito o en forma de plenarios, completar y realizar una serie de actividades que en nada difieren de las de la escuela. Y esto en un mundo que lee poco, escucha mal, mira mucho y piensa poco o nada.

Creemos que aquí debemos detenernos para mirar y aprender de la actitud fundante de publicistas y de la teoría del marketing. Preguntarnos y aprender cómo y qué hacen para llegar con un mensaje y que se lo acepte e incorpore a la vida. Cómo hacen para satisfacer necesidades reales y que la gente elija un producto y una marca, y cómo hacen para crear como imperiosas necesidades que no lo son. La actitud básica de los publicistas supone “meterse la gente en la cabeza” y sus necesidades.

Pensemos en Jesús como comunicador, pensemos en lo que dice Pérez Gaudio de los publicistas y entendamos la necesidad de tener presente los diversos “públicos” a los cuales hay que atender, informar, llegar con el mensaje y transformar.

El círculo de públicos de Jesús fue amplio y variado: constelaciones de públicos que podemos identificar perfectamente y nombrar: el círculo reducido de los 12 apóstoles-, el de los 72 discípulos, el círculo amplio y masivo de la multitud, el personal de Nicodemo, de la Samaritana o de Zaqueo. El de grupos reducidos, pero siempre con un mensaje en lenguaje directo y totalmente orientado: el público de su Madre y sus familiares; el público de los fariseos, el Sanedrín, los Herodianos, los saduceos, los sacerdotes… a todos y con todos llegó con un mensaje directo, explícito, cuestionador, tan comprensible y significativo como una parábola, como cuando hablaba de los pájaros del cielo y de los lirios del campo, o tan elocuente como cuando no le respondió a Pilatos en la parodia de juicio a que lo estaba sometiendo.

En última instancia el móvil de los publicistas y de la publicidad es crear necesidades a fin de que la gente consuma, compre y gaste… como un nuevo “Rey Midas” que todo lo que tocaba se trocaba en oro, la intención de la publicidad es llenarse de oro. Ganar.

Ahora bien, ¿cómo podemos poner el tesoro, el oro del evangelio como necesidad y no como lujo superfluo en el corazón de todo el pueblo? ¿Cómo hacer para que el camino de la catequesis no sea un barniz superficial, sino una respuesta vital que satisfaga aportando un sentido nuevo y transformador en la vida de las personas y las comunidades?

El P.Alberich en la obra que hemos citado nos entrega pistas para abandonar ese estilo operativo sin futuro de la pastoral tradicional y convertirnos a un proyecto de pastoral de evangelización: será, entonces, el servicio al Reino para superar el eclesiocentrismo, el reequilibrio de los signos evangelizadores para superar lo sacramental y devocional, el restaurar un proceso evangelizador para superar la concentración intraeclesial y la necesidad de una iglesia más carismática que institucional para superar el clericalismo y el lastre institucional.

Evidentemente estamos planteando cambios en este cambio de época…, pero ¿Cómo vamos a administrar la angustia que generan los cambios, la inestabilidad y la ansiedad que nacen en las personas y en los grupos y comunidades? ¿Cómo orientar y direccionar estos procesos de cambio?

Al hacernos estas preguntas estamos pensando concretamente en los “pastores” sacerdotes y catequistas que necesitamos que administren y piloteen la crisis que suponen los cambios. Los gritos y malestares que identificamos desde la catequesis nos sensibilizan en orden a la necesidad y urgencia de un cambio. Cambiar porque nos damos cuenta que estamos comunicándonos mal, no llegamos, no transformamos.

El cambio urge, pero abandonar la experiencia conocida nos da miedo. Seguimos aferrados al “siempre hemos hecho así y tan mal no nos ha ido”. Luego de evaluaciones y tomas de conciencia, seguimos proponiendo lo mismo creyendo que sólo con más ganas y convicción solucionaremos los problemas. El problema sigue estando y no nos animamos a provocar y establecer el cambio y la transformación.

Pbro. Francisco Bisio
www.juntacatequesiscba.org.ar