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lunes, 30 de mayo de 2011

El saludo del cardenal Oscar Andrés Rodríguez Maradiaga

Una respuesta de fe a los sufrimientos del hombre

Beatísimo Padre:

Con alegría y esperanza estamos hoy ante su presencia, los participantes en la XIX Asamblea General deCaritas Internationalis que además celebra su sexagésimo aniversario.

Agradecemos mucho la posibilidad de esta audiencia y especialmente las palabras de Su Eminencia el cardenal Tarcisio Bertone, secretario de Estado de Su Santidad, quien nos ha honrado presidiendo nuestra Eucaristía inicial, como también las palabras de los otros cardenales que nos han acompañado en nuestras jornadas en Roma y del predicador de la Casa pontificia, padre Raniero Cantalamessa.

En un mundo que renuncia a soñar y que no cree en la utopía en su sentido más genuino,Caritas Internationalis recuerda el episodio de José vendido por sus hermanos a unos mercaderes. La motivación de ese crimen fue: “Ahí viene el soñador, matémosle”. Hoy día también un mundo que vive atrapado en la idolatría del materialismo y de la inequidad quiere matar los ideales y los sueños. Siguiendo sus indicaciones, Santo Padre, hemos soñado y continuamos soñando, en una sola familia humana en la cual haya cero pobreza.

En 1951 bajo el impulso del venerable Papa Pío XII y de su colaborador, el entonces monseñor Giovanni Battista Montini, nacimos como un pequeño tren de 13 vagones. Hoy, sesenta años después, el expreso de la Caridad es un tren de Alta Velocidad formado por 165 países que están inmediatamente en donde haya sufrimiento y dolor, sea por catástrofes naturales o por situaciones de guerra, violencia civil o violaciones de los derechos humanos.

Sesenta años después de la creación de esta extraordinaria Confederación, nos fue concedida la Personalidad jurídica pública en 2004 por parte de su predecesor, el beato Papa Juan Pablo II.

Le estamos agradecidos por recibirnos hoy. Pero le estamos aún más agradecidos por la atención pastoral y doctrinal que brinda a Caritas, especialmente en el sentido de agape y diakonia a través de su enseñanza.

Santo Padre, usted conoce los sufrimientos del mundo. Conoce los sufrimientos de la gente. Conoce los sufrimientos en la Iglesia. Caritas es una respuesta cotidiana llena de fe a esos sufrimientos. A través del rostro del personal y los voluntarios de Caritas, el amor de Jesús llega mucho más allá de todos los límites y fronteras.

Caritas ayuda concretamente en situaciones de desastres y de necesidad: recientemente en Japón, antes en Haití y Pakistán, todavía en Costa de Marfil y ahora en el norte de África. Donde se requiera un signo del amor de Dios, ahí está y estará Caritas.

“La caridad es amor recibido y dado”: este es su resumen de “Deus Caritas est”, compartido con nosotros también en su encíclica “Caritas in Veritate”.

“Caridad es amor recibido y dado”. Es también el título de un libro de reflexión que he ofrecido a Caritas Internationalis con ocasión de su 60º aniversario.

Santo Padre, le pedimos que nos siga acompañando tan de cerca como lo ha hecho en estos últimos meses y especialmente durante la Asamblea general. Contamos con su guía segura y con sus oraciones.

Por una gracia especial de la Divina Providencia, nuestro sexagésimo cumpleaños coincide con el sexagésimo aniversario de su ordenación sacerdotal y queremos también anticiparnos para presentarle las felicitaciones y augurios pidiendo al Señor que le continúe fortaleciendo con salud y sabiduría. Con mucha fe y esperanza le pedimos su palabra y su bendición apostólica.

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