Pagina de Actualizaciòn

martes, 25 de mayo de 2010

Fiesta Parroquial de Pentecostés



En un ambiente de fraternidad y alegría los diferentes Movimientos, Grupos y Pastorales de la Parroquia San Isidro acudimos muy temprano del domingo 23 a las instalaciones de la Escuela Bilingüe la Ceiba, con los Stand que a cada uno correspondía...


los asistentes a la Celebración fueron llegando en respuesta a la convocatoria realizada a la parroquia, se dio inicio el Programa con alabanzas, oración profunda al Espíritu Santo por el P. Oscar del Cid, palabras de bienvenida por el Párroco P. Francisco Sánchez ; posteriormente la catequista Yolanda Pavón nos compartió toda una catequesis sobre los Dones y Frutos del Espíritu Santo.

Seguidamente comenzaron presentaciones de dramas, alabanzas y presentaciones de los jóvenes de Pastoral Juvenil, Pastoral de Catequesis y Campaña Infantil y a su vez los asistentes realizaban un recorrido visitando los diferentes Stand de los Movimientos, Grupos y Pastorales en los que se destacaban datos históricos, formas de evangelización, el carisma y espiritualidad, etc., mostrando así la diversidad de La Iglesia, igualmente se desarrollaban partidos de foot-ball en donde el P. Francisco participo y compartió, a la vez había venta de comidas y animación permanente.

Se concluyó con la Eucaristía donde el párroco en la homilía, enfatizo que la Iglesia con la Fuerza del Espíritu Santo tiene todo para ir a anunciar con la fuerza suficiente, la Buenas Nueva de Jesucristo!.




ADAC


Nena María Perdomo

Celebración del Día de Pentecostés

En una hermosa mañana llena de calor humano, nos reunimos en la Escuela Bilingüe La Ceiba a celebrar el gran día de Pentecostés, en donde compartimos oración, alabanzas, testimonio, juegos, drama, deliciosa comida y lo más hermoso, la Eucaristía.

No puedo dejar de mencionar, los bellos murales que las diferentes Pastorales, Movimientos, Grupos e Instituto María Regina, presentaron en donde daban a conocer su historia, objetivos, etc.

Fue una linda experiencia nunca antes vivida en donde sentímos con todos mis hermanos la presencia del Espíritu Santo.

Felicidades a todos los que compartimos esos momentos.

PASTORAL DE CATEQUESIS
Mirna W. de Cerrato

REGINA COELI: NO HAY IGLESIA SIN PENTECOSTÉS


CIUDAD DEL VATICANO, 23 MAY 2010 (VIS).-

Finalizada la celebración eucarística en la basílica vaticana, en la solemnidad de Pentecostés, Benedicto XVI se asomó, como es habitual los domingos, a la ventana de su estudio para rezar el Ángelus con los fieles y peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro.

El Papa explicó que el “misterio de Pentecostés” que identificamos con la manifestación del Espíritu Santo en el Cenáculo es “el verdadero bautismo de la Iglesia, pero no se agota allí. La Iglesia vive constantemente de la efusión del Espíritu Santo, sin el cual se quedaría sin fuerzas, como una barca de vela sin el viento”.

“Pentecostés -continuó- se renueva de forma particular en algunos momentos intensos, tanto locales como universales, al igual que en pequeñas asambleas o grandes manifestaciones”. El Santo Padre citó como ejemplos “ciertamente el Concilio Vaticano II” o el “célebre encuentro de los movimientos eclesiales con el venerable Juan Pablo II aquí en esta misma plaza, en Pentecostés de 1998”.

Sin embargo, “la Iglesia vive innumerables “pentecostés” que vivifican a las comunidades locales: las liturgias, sobre todo las vividas en momentos especiales para la vida de la comunidad, cuando se siente de forma evidente la fuerza de Dios que infunde en los ánimos alegría y entusiasmo”.

“Por lo tanto no hay Iglesia sin Pentecostés. Y añado: no hay Pentecostés sin la Virgen María. Así fue al principio en el Cenáculo. (...) Y así es siempre, en cualquier tiempo y lugar. He sido testigo hace pocos días en Fátima. ¿Qué ha vivido esa inmensa multitud en la explanada del santuario, donde todos eran un solo corazón y una sola alma, sino una Pentecostés renovada?”.

“Esta es -concluyó el Santo Padre- la experiencia típica de los grandes santuarios marianos: Lourdes, Guadalupe, Pompeya, Loreto y también de los más pequeños: allí donde los cristianos se reúnen en oración con María, el Señor envía al Espíritu Santo”.


ANG/ VIS 20100524 (330)

viernes, 21 de mayo de 2010

SON NECESARIOS POLITICOS AUTENTICAMENTE CRISTIANOS

CIUDAD DEL VATICANO, 21 MAY 2010 (VIS).


-El Santo Padre recibió hoy a los participantes en la XXIV asamblea plenaria del Pontificio Consejo para los Laicos, que están afrontando el tema: ”Testigos de Cristo en la comunidad política”.

El Papa afirmó que si bien la Iglesia no tiene como misión “la formación técnica de los políticos”, sin embargo, “da su juicio moral, incluso sobre materias referentes al orden político, cuando lo exijan los derechos fundamentales de la persona o la salvación de las almas”.

“Corresponde a los fieles laicos -dijo- mostrar concretamente en la vida personal y familiar, en la vida social, cultural y política, que la fe permite leer en modo nuevo y profundo la realidad y transformarla”.

Benedicto XVI subrayó que “los fieles laicos deben participar activamente en la vida política, de manera siempre coherente con las enseñanzas de la Iglesia, compartiendo razones bien fundadas y grandes ideales en el proceso democrático y en la búsqueda de un consenso amplio con todos los que se preocupan de la defensa de la vida y de la libertad, la custodia de la verdad y del bien de la familia, la solidaridad con los necesitados y la búsqueda necesaria del bien común”.

“Se necesitan -continuó- políticos auténticamente cristianos, pero sobre todo fieles laicos que sean testigos de Cristo y del Evangelio en la comunidad civil y política. Esta exigencia debe estar claramente presente en los programas educativos de las comunidades eclesiales y requiere nuevas formas de acompañamiento y apoyo por parte de los pastores. La pertenencia de los cristianos a las asociaciones de fieles, a los movimientos eclesiales y nuevas comunidades, puede ser una buena escuela para estos discípulos y testigos, sostenidos por la riqueza carismática, comunitaria, educativa y misionera de estas realidades”.

El Papa señaló que “la difusión de un relativismo cultural confuso y de un individualismo utilitarista y hedonista debilita la democracia y favorece el dominio de los poderes fuertes. Es necesario recuperar y reforzar una sabiduría política auténtica; ser exigentes en lo que concierne a la propia competencia; servirse críticamente de las investigaciones de las ciencias humanas; afrontar la realidad en todos sus aspectos, superando reduccionismos ideológicos o pretensiones utópicas; mostrarse abiertos a todo diálogo y colaboración verdaderos, teniendo en cuenta que la política también es un complejo arte de equilibrio entre ideales e intereses, pero sin olvidar que la contribución de los cristianos es decisiva únicamente si la inteligencia de la fe se convierte en inteligencia de la realidad, clave de juicio y de transformación. Es necesaria una verdadera “revolución del amor”.


tomado de AC/ VIS 20100521 (420)
Publicado por VIS Archive 01 el viernes, mayo 21, 2010

miércoles, 19 de mayo de 2010

LAICOS: TESTIGOS DE CRISTO EN LA COMUNIDAD POLITICA

CIUDAD DEL VATICANO, 18 MAY 2010 (VIS).-Del 20 al 22 de mayo tendrá lugar en Roma la XXIV Asamblea Plenaria del Pontificio Consejo para los Laicos, sobre el tema: “Testigos de Cristo en la comunidad política”.

En un comunicado se señala que “Benedicto XVI ha manifestado en diversas ocasiones la necesidad y la urgencia de un compromiso renovado de los católicos en la vida política”.

Tras la inauguración de los trabajos por parte del presidente del dicasterio, el cardenal Stanisław Ryłko, están previstas tres conferencias: el rector de la Universidad Católica del Sagrado Corazón, de Milán, Lorenzo Ornaghi, hablará sobre: “Política y democracia hoy: status quaestionis”; la segunda, a cargo del cardenal Camillo Ruini, presidente del Proyecto Cultural de la Conferencia Episcopal Italiana, sobre el tema: “Iglesia y comunidad política: algunos puntos clave” y por último, el arzobispo Rino Fisichella, presidente de la Pontificia Academia para la Vida, hablará de “La responsabilidad de los fieles laicos en la política”.

También están previstas dos ponencias: la del historiador Andrea Riccardi, fundador de la Comunidad de San Egidio, sobre: “Qué nos dicen hoy las grandes figuras de cristianos en la historia de la política” y la del profesor Guzmán Carriquiry, subsecretario del Pontificio Consejo para los Laicos, que hablará acerca de “Los criterios y modalidades para la formación de los fieles laicos en la política”.

El viernes, 21 de mayo, el Papa recibirá en audiencia a los participantes en la plenaria.

En la tarde del sábado, 22 de mayo, intervendrá el secretario del dicasterio, el obispo Josef Clemens, que tratará de los programas del Pontificio Consejo en el futuro y hará un balance de lo realizado hasta ahora.
CON-L/

domingo, 16 de mayo de 2010

MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

«El sacerdote y la pastoral en el mundo digital:
los nuevos medios al servicio de la Palabra»


Queridos hermanos y hermanas:

El tema de la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales –«El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la Palabra»– se inserta muy apropiadamente en el camino del Año Sacerdotal, y pone en primer plano la reflexión sobre un ámbito pastoral vasto y delicado como es el de la comunicación y el mundo digital, ofreciendo al sacerdote nuevas posibilidades de realizar su particular servicio a la Palabra y de la Palabra. Las comunidades eclesiales, han incorporado desde hace tiempo los nuevos medios de comunicación como instrumentos ordinarios de expresión y de contacto con el propio territorio, instaurado en muchos casos formas de diálogo aún de mayor alcance. Su reciente y amplia difusión, así como su notable influencia, hacen cada vez más importante y útil su uso en el ministerio sacerdotal.

La tarea primaria del sacerdote es la de anunciar a Cristo, la Palabra de Dios hecha carne, y comunicar la multiforme gracia divina que nos salva mediante los Sacramentos. La Iglesia, convocada por la Palabra, es signo e instrumento de la comunión que Dios establece con el hombre y que cada sacerdote está llamado a edificar en Él y con Él. En esto reside la altísima dignidad y belleza de la misión sacerdotal, en la que se opera de manera privilegiada lo que afirma el apóstol Pablo: «Dice la Escritura: “Nadie que cree en Él quedará defraudado”… Pues “todo el que invoca el nombre del Señor se salvará”. Ahora bien, ¿cómo van a invocarlo si no creen en Él? ¿Cómo van a creer si no oyen hablar de Él? ¿Y cómo van a oír sin alguien que les predique? ¿Y cómo van a predicar si no los envían?» (Rm 10,11.13-15).

Las vías de comunicación abiertas por las conquistas tecnológicas se han convertido en un instrumento indispensable para responder adecuadamente a estas preguntas, que surgen en un contexto de grandes cambios culturales, que se notan especialmente en el mundo juvenil. En verdad el mundo digital, ofreciendo medios que permiten una capacidad de expresión casi ilimitada, abre importantes perspectivas y actualiza la exhortación paulina: «¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!» (1 Co 9,16). Así pues, con la difusión de esos medios, la responsabilidad del anuncio no solamente aumenta, sino que se hace más acuciante y reclama un compromiso más intenso y eficaz. A este respecto, el sacerdote se encuentra como al inicio de una «nueva historia», porque en la medida en que estas nuevas tecnologías susciten relaciones cada vez más intensas, y cuanto más se amplíen las fronteras del mundo digital, tanto más se verá llamado a ocuparse pastoralmente de este campo, multiplicando su esfuerzo para poner dichos medios al servicio de la Palabra.

Sin embargo, la creciente multimedialidad y la gran variedad de funciones que hay en la comunicación, pueden comportar el riesgo de un uso dictado sobre todo por la mera exigencia de hacerse presentes, considerando internet solamente, y de manera errónea, como un espacio que debe ocuparse. Por el contrario, se pide a los presbíteros la capacidad de participar en el mundo digital en constante fidelidad al mensaje del Evangelio, para ejercer su papel de animadores de comunidades que se expresan cada vez más a través de las muchas «voces» surgidas en el mundo digital. Deben anunciar el Evangelio valiéndose no sólo de los medios tradicionales, sino también de los que aporta la nueva generación de medios audiovisuales (foto, vídeo, animaciones, blogs, sitios web), ocasiones inéditas de diálogo e instrumentos útiles para la evangelización y la catequesis.

El sacerdote podrá dar a conocer la vida de la Iglesia mediante estos modernos medios de comunicación, y ayudar a las personas de hoy a descubrir el rostro de Cristo. Para ello, ha de unir el uso oportuno y competente de tales medios –adquirido también en el período de formación– con una sólida preparación teológica y una honda espiritualidad sacerdotal, alimentada por su constante diálogo con el Señor. En el contacto con el mundo digital, el presbítero debe trasparentar, más que la mano de un simple usuario de los medios, su corazón de consagrado que da alma no sólo al compromiso pastoral que le es propio, sino al continuo flujo comunicativo de la «red».

También en el mundo digital, se debe poner de manifiesto que la solicitud amorosa de Dios en Cristo por nosotros no es algo del pasado, ni el resultado de teorías eruditas, sino una realidad muy concreta y actual. En efecto, la pastoral en el mundo digital debe mostrar a las personas de nuestro tiempo y a la humanidad desorientada de hoy que «Dios está cerca; que en Cristo todos nos pertenecemos mutuamente» (Discurso a la Curia romana para el intercambio de felicitaciones navideñas, 21 diciembre 2009).

¿Quién mejor que un hombre de Dios puede desarrollar y poner en práctica, a través de la propia competencia en el campo de los nuevos medios digitales, una pastoral que haga vivo y actual a Dios en la realidad de hoy? ¿Quién mejor que él para presentar la sabiduría religiosa del pasado como una riqueza a la que recurrir para vivir dignamente el hoy y construir adecuadamente el futuro? Quien trabaja como consagrado en los medios, tiene la tarea de allanar el camino a nuevos encuentros, asegurando siempre la calidad del contacto humano y la atención a las personas y a sus auténticas necesidades espirituales. Le corresponde ofrecer a quienes viven éste nuestro tiempo «digital» los signos necesarios para reconocer al Señor; darles la oportunidad de educarse para la espera y la esperanza, y de acercarse a la Palabra de Dios que salva y favorece el desarrollo humano integral. La Palabra podrá así navegar mar adentro hacia las numerosas encrucijadas que crea la tupida red de autopistas del ciberespacio, y afirmar el derecho de ciudadanía de Dios en cada época, para que Él pueda avanzar a través de las nuevas formas de comunicación por las calles de las ciudades y detenerse ante los umbrales de las casas y de los corazones y decir de nuevo: «Estoy a la puerta llamando. Si alguien oye y me abre, entraré y cenaremos juntos» (Ap 3, 20).

En el Mensaje del año pasado animé a los responsables de los procesos comunicativos a promover una cultura de respeto por la dignidad y el valor de la persona humana. Ésta es una de las formas en que la Iglesia está llamada a ejercer una «diaconía de la cultura» en el «continente digital». Con el Evangelio en las manos y en el corazón, es necesario reafirmar que hemos de continuar preparando los caminos que conducen a la Palabra de Dios, sin descuidar una atención particular a quien está en actitud de búsqueda. Más aún, procurando mantener viva esa búsqueda como primer paso de la evangelización. Así, una pastoral en el mundo digital está llamada a tener en cuenta también a quienes no creen y desconfían, pero que llevan en el corazón los deseos de absoluto y de verdades perennes, pues esos medios permiten entrar en contacto con creyentes de cualquier religión, con no creyentes y con personas de todas las culturas. Así como el profeta Isaías llegó a imaginar una casa de oración para todos los pueblos (cf. Is 56,7), quizá sea posible imaginar que podamos abrir en la red un espacio –como el «patio de los gentiles» del Templo de Jerusalén– también a aquéllos para quienes Dios sigue siendo un desconocido.

El desarrollo de las nuevas tecnologías y, en su dimensión más amplia, todo el mundo digital, representan un gran recurso para la humanidad en su conjunto y para cada persona en la singularidad de su ser, y un estímulo para el debate y el diálogo. Pero constituyen también una gran oportunidad para los creyentes. Ningún camino puede ni debe estar cerrado a quien, en el nombre de Cristo resucitado, se compromete a hacerse cada vez más prójimo del ser humano. Los nuevos medios, por tanto, ofrecen sobre todo a los presbíteros perspectivas pastorales siempre nuevas y sin fronteras, que lo invitan a valorar la dimensión universal de la Iglesia para una comunión amplia y concreta; a ser testigos en el mundo actual de la vida renovada que surge de la escucha del Evangelio de Jesús, el Hijo eterno que ha habitado entre nosotros para salvarnos. No hay que olvidar, sin embargo, que la fecundidad del ministerio sacerdotal deriva sobre todo de Cristo, al que encontramos y escuchamos en la oración; al que anunciamos con la predicación y el testimonio de la vida; al que conocemos, amamos y celebramos en los sacramentos, sobre todo en el de la Santa Eucaristía y la Reconciliación.

Queridos sacerdotes, os renuevo la invitación a asumir con sabiduría las oportunidades específicas que ofrece la moderna comunicación. Que el Señor os convierta en apasionados anunciadores de la Buena Noticia, también en la nueva «ágora» que han dado a luz los nuevos medios de comunicación.

Con estos deseos, invoco sobre vosotros la protección de la Madre de Dios y del Santo Cura de Ars, y con afecto imparto a cada uno la Bendición Apostólica.

Vaticano, 24 de enero 2010, Fiesta de San Francisco de Sales.



BENEDICTUS PP. XVI


© Copyright 2010 - Libreria Editrice Vaticana

jueves, 13 de mayo de 2010

CONSAGRACION A LA VIRGEN: LA IGLESIA SE RENUEVE CON SACERDOTES SANTOS

CIUDAD DEL VATICANO, 12 MAY 2010 (VIS).-El Papa abandonó a primera hora de esta tarde la nunciatura apostólica y se trasladó en helicóptero a Fátima, ciudad de 8.000 habitantes, ligada a las apariciones de la Virgen María a los tres pastorcillos: Jacinta, Francisco y Lucía. Los dos primeros fueron beatificados por Juan Pablo II en 2000 en este lugar.

En el sitio de las apariciones, llamado “Cova da Iria”, se construyó el Santuario, compuesto por un lugar para la oración y una gran explanada rodeada de varios edificios. En el extremo norte surge la basílica y a su izquierda se encuentra la “Capelinha”, la Capilla de las Apariciones, construida en 1919.

Benedicto XVI leyó una oración ante la imagen de la Virgen de la Capilla de las Apariciones, en la que recordó que el Venerable Juan Pablo II visitó a Nuestra Señora en tres ocasiones, aquí en Fátima y dio gracias “por aquella “mano invisible” que le libró de la muerte en el atentado del 13 de mayo de 1981”.

“Te agradezco, Madre querida, las oraciones y los sacrificios que los pastorcillos de Fátima hacían por el Papa, conducidos por los sentimientos que has inspirado en tus apariciones. Doy las gracias también a todos los que rezan cada día por el Sucesor de Pedro y por sus intenciones para que el Papa sea fuerte en la fe, audaz en la esperanza y diligente en el amor”.

El Santo Padre entregó a la Virgen la Rosa de Oro “que he traído de Roma, como homenaje de gratitud del Papa -dijo- por las maravillas que el Omnipotente ha cumplido por medio de ti en los corazones de tantos que vienen peregrinos a tu casa materna”.

A continuación, el Papa se dirigió a la Iglesia de la Santísima Trinidad -a 300 metros de distancia-, donde presidió la celebración de las vísperas con sacerdotes, religiosos, seminaristas y diáconos.

En la homilía, el Santo Padre expresó su reconocimiento y la gratitud de la Iglesia a todos los que “han entregado su vida a Cristo. Gracias por vuestro testimonio, a menudo silencioso y nada fácil, gracias por vuestra fidelidad al Evangelio y a la Iglesia”.

“La principal preocupación de todo cristiano, especialmente de la persona consagrada y del ministro del altar debe ser la fidelidad, la lealtad a su vocación como discípulo que quiere seguir al Señor. (...) Esto supone, por supuesto, una verdadera intimidad con Cristo en la oración, porque la experiencia fuerte e intensa del amor al Señor llevará a los sacerdotes y consagrados a corresponder de una manera única y esponsal a su amor”.

Tras poner de relieve que existe “una profunda solidaridad entre todos los miembros del Cuerpo de Cristo: no se le puede amar sin amar a sus hermanos”, Benedicto XVI subrayó que el Santo Cura de Ars, Juan María Vianney “quería ser un sacerdote para la salvación de los que son como él”.

“¡Qué importante es ayudarse mutuamente por medio de la oración y con consejos útiles y discernimientos! Estad especialmente atentos a las situaciones de un cierto debilitamiento de los ideales sacerdotales o al hecho de dedicarse a actividades que no concuerdan integralmente con lo que es propio de un ministro de Jesucristo”.

“Aunque el sacerdocio de Cristo es eterno, la vida de los sacerdotes es limitada. Cristo quiere que otros perpetúen a lo largo del tiempo el sacerdocio ministerial instituido por El. Por eso, mantened en vuestro interior y a vuestro alrededor, el ansia de suscitar -secundando la gracia del Espíritu Santo- nuevas vocaciones sacerdotales entre los fieles”.

Dirigiéndose después a los seminaristas, el Papa pidió que fueran conscientes de su responsabilidad al abrazar el sacerdocio: “verificad bien las intenciones y los motivos; dedicaos con ánimo fuerte y espíritu generoso a vuestra formación. La Eucaristía, centro de la vida cristiana y escuela de humildad y de servicio, debe ser el objeto principal de vuestro amor”.

Antes de concluir, el Papa hizo un acto de consagración de los sacerdotes al Corazón Inmaculado de María: “Sabemos que sin Jesús, no podemos hacer ningún bien y que sólo por Él, con Él y en Él, seremos instrumentos de salvación para el mundo.

“Esposa del Espíritu Santo, concédenos el don inestimable de la transformación en Cristo. Por el mismo poder del Espíritu, que extendiendo su sombra sobre Ti te hizo Madre del Salvador, ayúdanos para que Cristo, tu Hijo, nazca también en nosotros. Que la Iglesia se renueve a través de tantos sacerdotes santos, transfigurado por la gracia de Aquel que renueva todas las cosas.

“Ayúdanos con tu poderosa intercesión, a no faltar nunca a esta vocación sublime, a no ceder a nuestro egoísmo, a las tentaciones del mundo y a las sugerencias del diablo.

“Madre de la Iglesia Nosotros, sacerdotes, queremos ser pastores que no se apacientan a sí mismos sino que se entregan a Dios por los hermanos, hallando así su felicidad. No sólo con palabras sino con la vida, queremos repetir con humildad, día tras día, nuestro “aquí estoy”.

Terminadas las vísperas, el Santo Padre se trasladó a la Casa “Nossa Senhora do Carmo”, un lugar para ejercicios espirituales, que forma parte del complejo del Santuario, donde cenó.


PV-PORTUGAL/ VIS

jueves, 6 de mayo de 2010

María, Madre de todos los sacerdotes


Queridos hermanos y hermanas:

Es inminente la celebración de la solemnidad de la Asunción de la santísima Virgen, el sábado próximo, y estamos en el contexto del Año sacerdotal; por eso deseo hablar del nexo entre la Virgen y el sacerdocio. Es un nexo profundamente enraizado en el misterio de la Encarnación. Cuando Dios decidió hacerse hombre en su Hijo, necesitaba el "sí" libre de una criatura suya. Dios no actúa contra nuestra libertad. Y sucede algo realmente extraordinario: Dios se hace dependiente de la libertad, del "sí" de una criatura suya; espera este "sí". San Bernardo de Claraval, en una de sus homilías, explicó de modo dramático este momento decisivo de la historia universal, donde el cielo, la tierra y Dios mismo esperan lo que dirá esta criatura.

El "sí" de María es, por consiguiente, la puerta por la que Dios pudo entrar en el mundo, hacerse hombre. Así María está real y profundamente involucrada en el misterio de la Encarnación, de nuestra salvación. Y la Encarnación, el hacerse hombre del Hijo, desde el inicio estaba orientada al don de sí mismo, a entregarse con mucho amor en la cruz a fin de convertirse en pan para la vida del mundo. De este modo sacrificio, sacerdocio y Encarnación van unidos, y María se encuentra en el centro de este misterio.

Pasemos ahora a la cruz. Jesús, antes de morir, ve a su Madre al pie de la cruz y ve al hijo amado; y este hijo amado ciertamente es una persona, un individuo muy importante; pero es más: es un ejemplo, una prefiguración de todos los discípulos amados, de todas las personas llamadas por el Señor a ser "discípulo amado" y, en consecuencia, de modo particular también de los sacerdotes.

Jesús dice a María: "Madre, ahí tienes a tu hijo" (Jn 19, 26). Es una especie de testamento: encomienda a su Madre al cuidado del hijo, del discípulo. Pero también dice al discípulo: "Ahí tienes a tu madre" (Jn 19, 27). El Evangelio nos dice que desde ese momento san Juan, el hijo predilecto, acogió a la madre María "en su casa". Así dice la traducción italiana, pero el texto griego es mucho más profundo, mucho más rico. Podríamos traducir: acogió a María en lo íntimo de su vida, de su ser, «eis tà ìdia», en la profundidad de su ser.

Acoger a María significa introducirla en el dinamismo de toda la propia existencia —no es algo exterior— y en todo lo que constituye el horizonte del propio apostolado. Me parece que se comprende, por lo tanto, que la peculiar relación de maternidad que existe entre María y los presbíteros es la fuente primaria, el motivo fundamental de la predilección que alberga por cada uno de ellos. De hecho, son dos las razones de la predilección que María siente por ellos: porque se asemejan más a Jesús, amor supremo de su corazón, y porque también ellos, como ella, están comprometidos en la misión de proclamar, testimoniar y dar a Cristo al mundo. Por su identificación y conformación sacramental a Jesús, Hijo de Dios e Hijo de María, todo sacerdote puede y debe sentirse verdaderamente hijo predilecto de esta altísima y humildísima Madre.

El concilio Vaticano II invita a los sacerdotes a contemplar a María como el modelo perfecto de su propia existencia, invocándola como "Madre del sumo y eterno Sacerdote, Reina de los Apóstoles, Auxilio de los presbíteros en su ministerio". Y los presbíteros —prosigue el Concilio— "han de venerarla y amarla con devoción y culto filial" (cf. Presbyterorum ordinis, 18).

El santo cura de Ars, en quien pensamos de modo particular este año, solía repetir: "Jesucristo, cuando nos dio todo lo que nos podía dar, quiso hacernos herederos de lo más precioso que tenía, es decir, de su santa Madre" (B. Nodet, Il pensiero e l'anima del Curato d'Ars, Turín 1967, p. 305). Esto vale para todo cristiano, para todos nosotros, pero de modo especial para los sacerdotes.

Queridos hermanos y hermanas, oremos para que María haga a todos los sacerdotes, en todos los problemas del mundo de hoy, conformes a la imagen de su Hijo Jesús, dispensadores del tesoro inestimable de su amor de Pastor bueno.

¡María, Madre de los sacerdotes, ruega por nosotros!

PROGRAMA DE LA NOVENA DE SAN ISIDRO LA CEIBA 2010


JUEVES 6 DE MAYO
6:00 a.m. Visita de San Isidro a la Com. Inmaculado Corazón de María
6:30 a.m. Oración de la mañana
5:30 p.m. Santo Rosario en el templo de san Isidro
6:00 p.m.. Inicio de la Novena y Misa.
7:00 p.m. Película: Vida de San Isidro
7: 30 p.m. Misa en la Comunidad de Inmaculado Corazón ( El Sauce)

VIERNES 7 DE MAYO
6:00 a.m. Misa
6:00 a.m. Visita de San Isidro a la Parroquia La Natividad
5:30 p.m. Santo Rosario en el templo de san Isidro
6:00 p.m. Novena, Misa y Hora Santa. (Sede parroquial)


SABADO 8 DE MAYO
6:00 a.m. Oración de la mañana
1:00 p.m. Visita de san Isidro a los Catequistas en Inst. María Regina
4:00 p.m. Visita de la imagen de san Isidro a la Com. San José Esposo
5:30 p.m. Santo Rosario en el templo de san Isidro
6:00 p.m. Novena y Misa
7:00p.m. Concierto Especial a las Madres de la Ceiba
Resp. Com. Inmaculado Corazón de María

DOMINGO 9 DE MAYO
7:00 a.m. Misa en la sede parroquial
9:00 a.m. Misa y Bautismos de niños
12:00 M. Visita de la imagen de san Isidro a la Com. de Guadalupe
5:30 p.m. Santo Rosario en el templo de san Isidro
dirigido por la Pastoral de Catequistas.
6:00 p.m. Misa en la sede parroquial
7:30 p.m. Misa en la sede parroquial

LUNES 10 DE MAYO
6: 00 a.m. Oración de la mañana
8: 00 a.m. Misa de la Escuela San Isidro (Sede parroquial)
9: 00 a.m. Visita de los Sacerdotes Diocesanos a la Parroquia.
5: 30 p.m. Santo Rosario en el templo de san Isidro
6: 00 p.m. Visita de la imagen de san Isidro a la Com. de la Milagrosa
6: 00 p.m. Novena y Misa
7: 00 p.m. Conferencia para Padres de Familia. Dirigido por la pastoral de Catequesis

MARTES 11 DE MAYO
6:00 a.m. Oración de la mañana
8:30 a.m. Visita de la imagen de san Isidro al Instituto San Isidro
3:00 p.m. Visita de la imagen de san Isidro a la Com. San Vicente
5:30 p.m. Santo Rosario en el templo de san Isidro
6:00 p.m. Novena y Misa.
7:00 p.m. Conociendo nuestra Parroquia: presentación de murales.


MIERCOLES 12 DE MAYO
6: 00 a.m. Oración de la mañana
6: 50 a.m. Misa y Visita de la imagen de san Isidro al Inst. María Regina
3: 00 p.m. Visita de la imagen de san Isidro a la Comunidad de Fátima.
5: 30 p.m. Santo Rosario en el templo de san Isidro
6: 00 p.m. Novena y Misa.
7: 00 p.m. Noche de Talentos
7: 30 p.m. Misa en la Comunidad de Fátima

JUEVES 13 DE MAYO
6: 00 a.m. Misa y después el Santísimo estará expuesto todo el día.
La imagen de San Isidro permanecerá todo el día en la Iglesia de Fátima
5: 30 p.m. Adoración y la Reserva del Santísimo
6: 00 p.m. Novena y Misa.
7: 00 p.m. Rosario Viviente: Movimientos y Grupos de la Iglesia.
7: 00 p.m. Misa Solemne de la Comunidad de Fátima

VIERNES 14 DE MAYO
6:00 a.m. La Sede parroquial recibe la imagen de San Isidro
6:30 a.m. Oración de la mañana
5:00 p.m. Procesión con la imagen de san Isidro, con la participación de las comunidades e Institutos de la ciudad.. Saliendo de la Iglesia San Isidro, para llegar hasta el Jacal. A continuación Misa Solemne y luego la VELA., con presentaciones artísticas.
12:00 medianoche Retorno del Santo a la sede Parroquial acompañado por los Cursillistas y los Caballeros de Suyapa.

SABADO 15 DE MAYO. SOLEMNIDAD DE SAN ISIDRO
5:00 a.m. Alborada y Oración de la mañana.
8:00 a.m. Procesión Infantil, saliendo del Parque de la Aduana, hacia la Iglesia San Isidro y concluye con la Misa de Niños.
10: 30 a.m. Bendición de semillas, frutas, plantas
11: 00 a.m. Bautizos
2: 00 p.m. Tardeada Juvenil (Pastoral Juvenil)
5: 30 p.m. Santo Rosario en el templo de san Isidro.
6: 00 p.m. MISA SOLEMNE PATRONAL (Toda la Parroquia)


REZAR Y SOSTENER A LOS SACERDOTES SOBRE TODO EN LAS DIFICULTADES


miércoles 5 de mayo de 2010

CIUDAD DEL VATICANO, 5 MAY 2010 (VIS).-En la audiencia general de hoy, celebrada en la Plaza de San Pedro, el Papa habló de la misión del sacerdote de santificar a los seres humanos.

Tras hacer hincapié en que "santificar a una persona significa ponerla en contacto con Dios", el Santo Padre afirmó que "parte esencial de la gracia del sacerdocio es el don y la misión de crear este contacto, que se realiza en el anuncio de la palabra de Dios y (...) de un modo particularmente denso, en los sacramentos".

"En las últimas décadas -dijo-, ha habido una tendencia a hacer prevalecer en la identidad y en la misión del sacerdote, la dimensión del anuncio, separándola de la de la santificación, a menudo se ha dicho que es necesario superar una pastoral meramente sacramental".

Benedicto XVI subrayó que "el ministro ordenado representa a Cristo, el Enviado del Padre, es su presencia, continúa su misión a través de la "palabra" y el "sacramento", que son los dos pilares fundamentales del servicio sacerdotal". En este contexto señaló que "es necesario reflexionar si en algunos casos, el haber minusvalorado el ejercicio fiel del "munus sanctificandi", no haya quizá representando una debilitación de la misma fe en la eficacia salvífica de los sacramentos y, en definitiva, en el obrar de Cristo y de su Espíritu, a través de la Iglesia, en el mundo".

"Es importante, por tanto -continuó- promover una adecuada catequesis para ayudar a los fieles a comprender el valor de los sacramentos, pero también es necesario, siguiendo el ejemplo del Santo Cura de Ars, estar disponibles y atentos y ser generosos para donar a los hermanos los tesoros de la gracia que Dios ha puesto en nuestras manos, y de los que no somos los "dueños", sino custodios y administradores. Especialmente en nuestro tiempo, en el que, por una parte, parece que la fe debe se debilita y, por otra, hay una profunda necesidad y una búsqueda general de espiritualidad, es necesario que cada sacerdote recuerde que en su misión, el anuncio misionero y el culto nunca se separan y promueva un sano ministerio sacramental para formar al Pueblo de Dios y ayudarlo a vivir plenamente la liturgia, el culto de la Iglesia, los sacramentos como dones gratuitos de Dios, actos libres y eficaces de su acción de salvación".

El Papa señaló que "cada sacerdote sabe que es un instrumento necesario para la acción salvífica de Dios, pero sigue siendo un instrumento. Esto debe hacer más humildes y generosos a los presbíteros en la administración de los sacramentos, en la observancia de las normas canónicas, y también en la profunda convicción de que su misión es asegurar que todas las personas, unidas a Cristo, puedan ofrecerse a Dios como hostia viva, santa, agradable a El".

Dirigiéndose a todos los sacerdotes, el Santo Padre les alentó a "vivir con alegría y con amor la liturgia y el culto" y renovó la reciente invitación "a volver al confesionario, como lugar en que celebrar el sacramento de la Reconciliación, pero también como lugar en que "habitar" más a menudo, para que el fiel pueda encontrar misericordia, consejo y consuelo, sentirse amado y comprendido por Dios y experimentar la presencia de la Misericordia divina, junto a la presencia real en la Eucaristía".

"Quisiera invitar también a los sacerdotes -añadió- a celebrar y vivir con intensidad la Eucaristía". Los presbíteros "están llamados a ser ministros de este gran misterio, en el sacramento y en la vida".

Asimismo, añadió, "es indispensable que el sacerdote tienda a la perfección moral, que debe habitar todo corazón verdaderamente sacerdotal": también hay un ejemplo de fe y de testimonio de santidad que el Pueblo de Dios se espera justamente de sus pastores".

Benedicto XVI terminó pidiendo a los fieles que fueran "conscientes del gran don que los sacerdotes son para la Iglesia y el mundo; a través de su ministerio, el Señor sigue salvando a los hombres, se hace presente y santifica. Dad gracias a Dios, y sobre todo rezad y sostened a vuestros sacerdotes, especialmente en las dificultades, para que sean cada vez más pastores según el corazón de Dios".

AG/ VIS 20100505 (700)