Pagina de Actualizaciòn

miércoles, 24 de marzo de 2010

PROGRAMA DE SEMANA SANTA EN PARROQUIA SAN ISIDRO LA CEIBA



DOMINGO DE RAMOS

Domingo de la Pasión del Señor:
Conmemoración de la Entrada de Jesús en Jerusalén como Señor y Mesías

Celebración Interparroquial
(San Isidro - San Antonio María Claret)

7: 00 a.m. BENDICIÓN DE RAMOS - PROCESIÓN
Inicia en el Parque las Banderas
Santa Misa en la Templo San Isidro

6: 00 p.m. Procesión sencilla de Ramos
Misa. Templo san Isidro


LUNES SANTO

Sede Parroquial - Templo San Isidro
(San Isidro, Suyapa, José Esposo, Milagrosa, Guadalupe y San Vicente)
4:00 p.m. Confesiones
6: 00 p.m. Santa Misa
7: 00 p.m. Catequesis Sobre el Misterio Pascual

Iglesia Inmaculado Corazón de María (El Sauce)
6:00 p.m. Acto penitencial

Comunidades Locales
(San Francisco, El Pilar, Ntra Sra. Carmen, La Merced, San Pablo, San Judas y Sagrada Familia )
7: 00 p.m. Catequesis Sobre el Misterio Pascual

MARTES SANTO

Sede Parroquial - Templo San Isidro
9: 00 a.m. Misa Especial (Adultos Mayores)
4: 00 p.m. Confesiones
6: 00 p.m. Eucaristía
7: 00 p.m. Rosario Viviente

Comunidades Locales
7: 00 p.m. Rosario Viviente


MIERCOLES SANTO

10: 00 a.m. Misa Crismal, Catedral de San Pedro Sula

Sede Parroquial
6: 00 p.m. Eucaristía
7: 00 p.m. Vía Crucis (dirigido por Pastoral de Catequesis)

Comunidades Locales
7: 00 p.m. Vía Crucis (dirigido por Pastoral de Catequesis)


JUEVES SANTO

Sede parroquial - Comunidades del Centro
(San Isidro, Suyapa, José Esposo, Milagrosa, Guadalupe y San Vicente)

6:00 p.m. Solemne Misa de la CENA DEL SEÑOR
Lavatorio de los pies y Adoración
Iglesia San Isidro
La Adoración al Santísimo en el
Monumento, será animado por las
comunidades del Centro hasta media noche.

8: 00 p.m. PROCESIÓN del Silencio (Interparroquial)
Inicia en el templo San Isidro hacia el templo
de Milagrosa, con la Imagen de Jesús Cautivo.

Inmaculado Corazón de María (El Sauce)
8:00 p.m. Solemne Misa de la CENA DEL SEÑOR
Lavatorio de los pies y Adoración

Comunidad de san Judas Tadeo
6:00 p.m. Solemne Misa de la CENA DEL SEÑOR
Lavatorio de los pies y Adoración

Comunidad de Sagrada Familia
8:00 p.m. Solemne Misa de la CENA DEL SEÑOR
Lavatorio de los pies y Adoración
Comunidades del Sector

VIERNES SANTO

Sede parroquial - Comunidades del Centro
(San Isidro, Suyapa, José Esposo, Milagrosa, Guadalupe y San Vicente)

6:00 a.m. SANTO VÍA CRUCIS
Inicia en la Iglesia Milagrosa

2:30 p.m. Las siete Palabras
3:00 p.m. CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN
Iglesia San Isidro unida con las comunidades del centro.

5:00 p.m. Procesión Santo Entierro (A nivel Parroquial)
Inicia en templo San Isidro hacia la Milagrosa; después la Procesión de la Dolorosa hacia el templo de Guadalupe

Comunidad de Inmaculado Corazón de María (El Sauce)
6:00 a.m. SANTO VÍA CRUCIS
Por la calles de la comunidad
3: 00 p.m. CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN

Comunidad de San Judas Tadeo
7:00 a.m. SANTO VÍA CRUCIS
3: 00 p.m. CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN

Comunidad de San Francisco de Asís
9:00 a.m. SANTO VÍA CRUCIS
3: 00 p.m. CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN

Comunidad de Ntra. Sra. de la Merced
6:00 a.m. SANTO VÍA CRUCIS
3: 00 p.m. CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN

Comunidad de Sagrada Familia
6:00 a.m. SANTO VÍA CRUCIS
3: 00 p.m. CELEBRACIÓN DE LA PASIÓN


SABADO SANTO

Celebramos el acto litúrgico mas importante y significativo de la Semana Santa y del año. La VIGILIA PASCUAL

Sede parroquial - Comunidades del Centro
(San Isidro, Suyapa, José Esposo, Milagrosa, Guadalupe y San Vicente)

7: 00 a.m. Retiro de servidores: Ante el sepulcro
Templo de Ntra. Sra. Suyapa
9: 00 p.m. Bendición del Fuego
Frente a la Cruz del perdón
Vigilia en el templo san Isidro

Comunidad Inmaculado Corazón de María
9:00 p.m. Bendición del Fuego y el Agua
Liturgia de la Palabra y Eucarística

Comunidad de San Judas
6:00 p.m. Bendición del Fuego y el Agua
Liturgia de la Palabra y Eucarística

Comunidad de Sagrada Familia
6:00 p.m. Bendición del Fuego y el Agua
Liturgia de la Palabra y Eucarística


DOMINGO DE RESURRECIÒN

Sede Parroquial
6:00 a.m. Procesión del Encuentro (Parroquial)
Los varones salen de la Milagrosa con el resucitado y las mujeres de la Guadalupe con la Imagen de la Virgen; se encuentran en el Parque Central y todos, llenos de alegría al templo.

8: 00 a.m. Solemne Misa de PASCUA DE RESURRECCIÒN
6: 00 p.m. Solemne Misa de PASCUA DE RESURRECCIÒN

Comunidad Inmaculado Corazón de María (El Sauce)
11:00 a.m. Solemne Misa de PASCUA DE RESURRECCIÒN

Comunidad de Ntra. Sra. de Suyapa
10:00 a.m. Solemne Misa de PASCUA DE RESURRECCIÒN

Comunidad de Sagrada Familia
7: 00 a.m. Solemne Misa de PASCUA DE RESURRECCIÒN

Comunidad de Guadalupe
4: 00 p.m. Solemne Misa de PASCUA DE RESURRECCIÒN

Comunidad de San José Esposo
4: 00 p.m. Solemne Misa de PASCUA DE RESURRECCIÒN

lunes, 22 de marzo de 2010

RETIRO ESPIRITUAL


Son bastantes los cristianos, especialmente agentes de pastoral, que en este tiempo de cuaresma tienen su retiro espiritual más o menos prolongado. Se retiran algún día, un fin de semana, o varios días de las actividades cotidianas, del ajetreo de la jornada, de la vida volcada en el trabajo profesional, en las tareas pastorales.

¿Por qué “retirarse”? ¿Acaso es malo lo que hacemos? No, nuestras tareas profesionales, familiares y pastorales son buenas. Pero hay otras dimensiones de la persona y del cristiano que la sola actividad no atiende y suelen quedar descuidadas. Estas dimensiones se refieren más a la profundidad de nosotros mismos. Es bueno detenerse, sosegarse para discernir cómo hacemos lo que hacemos, cómo nos implicamos en ello, desde qué niveles de nuestra persona actuamos, qué motivaciones nos animan y qué finalidades buscamos. Nos retiramos para “estar con el Señor” de una manera más explícita y consciente, escuchándole y compenetrándonos con Él y con su causa.

Normalmente participamos en reuniones de planificación, de revisión de actividades, de estudio, de trabajo, en encuentros de convivencia. En un retiro espiritual la atención se centra en la propia persona. No es para evaluar a otros sino para revisarnos a nosotros mismos. No es para salir de sí mismo en actividades diversas sino para entrar en sí mismo en orden a una renovación personal para hacer mejor lo que normalmente hacemos. ¿De qué sirve que cuidemos las planificaciones, la organización, las técnicas de acción profesional, etc sino cuidamos íntegramente a la persona que los usa? Lo decisivo se juega en la persona, en su calidad humano-cristiana, en las actitudes del sujeto.

El retiro espiritual está pensado para ayudar a la persona en cuanto tal. En una cultura de la “utilidad”, de la eficacia y del rendimiento solemos pensar que lo importante es la calidad técnico profesional del agente. Pero la persona es mucho más que su profesión y que su acción. Estas quedan integradas en su dimensión moral y espiritual.

Un retiro espiritual cristiano no se queda sólo en el nivel psicológico de la persona, por más importante que éste sea sino que nos coloca en nuestra relación más fundamental que es la relación con Jesucristo. El sujeto humano en su plena realización es el sujeto en Jesucristo, es la persona abierta a la relación interpersonal con el absoluto Jesucristo. La cultura actual es la cultura del “yo”, de la subjetividad, pero de una subjetividad cerrada, egocéntrica y muchas veces egoísta.

El documento de Aparecida ha puesto de relieve la categoría de discípulo para rescatar esta subjetividad abierta al Tú más perfecto, Jesucristo. El retiro será un ejercicio de entrar en la relación de conocimiento y amor con Jesucristo para conocerle a Él y a nosotros mismos en toda nuestra altura, profundidad y anchura.

Si practicas durante este tiempo de cuaresma algún tipo de retiro espiritual, te deseo de corazón que en ese retiro crezcas en el conocimiento y amor de Jesucristo. Te deseo lo mejor: Jesucristo. Te invito al mejor encuentro: con Jesucristo. A las personas se las conoce en el trato. A Jesucristo lo conocerás en profundidad en el trato con Él. Esos días te centrarán directamente y a plena conciencia en la persona de Jesús de Nazaret, el Señor y en Él te encontrarás a ti mismo.
(Tomado del Blog de Mons. Angel Garachana)

miércoles, 10 de marzo de 2010

ORACION POR LAS SACERDOTES



Señor Jesús, que en san Juan María Vianney quisiste donar a tu Iglesia una conmovedora imagen de tu caridad pastoral, haz que, en su compañía y sustentados por su ejemplo, vivamos en plenitud este Año Sacerdotal.

Haz que, permaneciendo como Él delante de la Eucaristía, podamos aprender cuán sencilla y cotidiana es tu palabra que nos enseña; tierno el amor con el que acoges a los pecadores arrepentidos; consolador el abandono confiado a tu Madre Inmaculada.

Haz, Oh Señor, que, por intercesión del Santo Cura de Ars, las familias cristianas se conviertan en “pequeñas iglesias”, donde todas las vocaciones y todos los carismas, donados por tu Espíritu Santo, puedan ser acogidos y valorizados. Concédenos, Señor Jesús, poder repetir con el mismo ardor del Santo Cura de Ars las palabras con las que él solía dirigirse a Ti:

«Te amo, oh mi Dios.
Mi único deseo es amarte
hasta el último suspiro de mi vida.

Te amo, oh infinitamente amoroso Dios,
y prefiero morir amándote que vivir un instante sin amarte.

Te amo, Señor, y la única gracia que te pido es la de amarte eternamente.

Oh mi Dios, si mi lengua no puede decir cada instante que te amo,
quiero que mi corazón lo repita cada vez que respiro.

Te amo, oh mi Dios Salvador,
porque has sido crucificado por mí,
y me tienes aquí crucificado contigo.
Dios mío, dame la gracia de morir amándote
y sabiendo que te amo». Amén.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Audiencia General del Papa Benedicto 3 Mar 2010

BENEDICTO XVI AUDIENCIA GENERAL
Miércoles 3 de marzo de 2010


San Buenaventura

Queridos hermanos y hermanas:

En la catequesis de hoy quiero detenerme en la figura de San Buenaventura, que me es especialmente grata por los estudios que realicé sobre él durante mi juventud. Nació en Bagnoregio, en el Lacio, en mil doscientos diecisiete, recibiendo el nombre de Juan. Siendo muy joven, una grave enfermedad lo conduce a las puertas de la muerte. Su madre lo encomendó a San Francisco de Asís, y Juan sanó. Este hecho marcará toda su vida.

Durante su época de formación en París, decide ingresar en un convento franciscano y toma el nombre de Buenaventura. En los primeros años de vida religiosa amplió sus estudios, destacando por su conocimiento de la Sagrada Escritura, de las Sentencias de Pedro Lombardo y de los más importantes teólogos de la época. Se dedicó durante un tiempo a la enseñanza en la universidad parisina, pero tuvo que renunciar porque fue elegido Ministro General de su Orden. Se entregó en cuerpo y alma a esta labor, intentando aunar las diversas concepciones que existían entre los miles de hermanos sobre el carisma franciscano. Para ello escribió la Legenda Maior, que es reconocida como la biografía más documentada de San Francisco de Asís.

Casi al final de su vida, el Papa Gregorio X lo consagra Obispo y lo nombra Cardenal, encargándole la preparación del Concilio de Lión, que trataría sobre la reunificación de la Iglesia Latina y Griega. Buenaventura murió durante su celebración, a la edad de cincuenta y siete años.

* * *

Saludo a los fieles de lengua española, en particular a las Religiosas Franciscanas de Madrid, a los jóvenes provenientes de Valencia, Granada y Madrid, a los miembros de la Asociación Católica de Propagandistas, así como a los grupos venidos de España y Latinoamérica. Recojamos la herencia de este Santo Doctor de la Iglesia, hombre de acción y contemplación, de profunda piedad y de gran prudencia en el gobierno, que con su ejemplo nos recuerda la centralidad del Evangelio en la vida del cristiano. Muchas gracias.

© Copyright 2010 - Libreria Editrice Vaticana

MENSAJE DE BENEDICTO XVI PARA LA JORNADA MUNDIAL DE ORACION POR LA VOCACIONES


XLVII JORNADA MUNDIAL
DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES.

25 DE ABRIL DE 2010 – IV DOMINGO DE PASCUA


Tema: El testimonio suscita vocaciones


Venerados Hermanos en el Episcopado y en el Sacerdocio;
queridos hermanos y hermanas

La 47 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, que se celebrará en el IV domingo de Pascua, domingo del “Buen Pastor”, el 25 de abril de 2010, me ofrece la oportunidad de proponer a vuestra reflexión un tema en sintonía con el Año Sacerdotal: El testimonio suscita vocaciones. La fecundidad de la propuesta vocacional, en efecto, depende primariamente de la acción gratuita de Dios, pero, como confirma la experiencia pastoral, está favorecida también por la cualidad y la riqueza del testimonio personal y comunitario de cuantos han respondido ya a la llamada del Señor en el ministerio sacerdotal y en la vida consagrada, puesto que su testimonio puede suscitar en otros el deseo de corresponder con generosidad a la llamada de Cristo. Este tema está, pues, estrechamente unido a la vida y a la misión de los sacerdotes y de los consagrados. Por tanto, quisiera invitar a todos los que el Señor ha llamado a trabajar en su viña a renovar su fiel respuesta, sobre todo en este Año Sacerdotal, que he convocado con ocasión del 150 aniversario de la muerte de san Juan María Vianney, el Cura de Ars, modelo siempre actual de presbítero y de párroco.

Ya en el Antiguo Testamento los profetas eran conscientes de estar llamados a dar testimonio con su vida de lo que anunciaban, dispuestos a afrontar incluso la incomprensión, el rechazo, la persecución. La misión que Dios les había confiado los implicaba completamente, como un incontenible “fuego ardiente” en el corazón (cf. Jr 20, 9), y por eso estaban dispuestos a entregar al Señor no solamente la voz, sino toda su existencia.

En la plenitud de los tiempos, será Jesús, el enviado del Padre (cf. Jn 5, 36), el que con su misión dará testimonio del amor de Dios hacia todos los hombres, sin distinción, con especial atención a los últimos, a los pecadores, a los marginados, a los pobres. Él es el Testigo por excelencia de Dios y de su deseo de que todos se salven. En la aurora de los tiempos nuevos, Juan Bautista, con una vida enteramente entregada a preparar el camino a Cristo, da testimonio de que en el Hijo de María de Nazaret se cumplen las promesas de Dios. Cuando lo ve acercarse al río Jordán, donde estaba bautizando, lo muestra a sus discípulos como “el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Jn 1, 29). Su testimonio es tan fecundo, que dos de sus discípulos “oyéndole decir esto, siguieron a Jesús” (Jn 1, 37).

También la vocación de Pedro, según escribe el evangelista Juan, pasa a través del testimonio de su hermano Andrés, el cual, después de haber encontrado al Maestro y haber respondido a la invitación de permanecer con Él, siente la necesidad de comunicarle inmediatamente lo que ha descubierto en su “permanecer” con el Señor: “Hemos encontrado al Mesías —que quiere decir Cristo— y lo llevó a Jesús” (Jn 1, 41-42).

Lo mismo sucede con Natanael, Bartolomé, gracias al testimonio de otro discípulo, Felipe, el cual comunica con alegría su gran descubrimiento: “Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés, en el libro de la ley, y del que hablaron los Profetas: es Jesús, el hijo de José, el de Nazaret” (Jn 1, 45). La iniciativa libre y gratuita de Dios encuentra e interpela la responsabilidad humana de cuantos acogen su invitación para convertirse con su propio testimonio en instrumentos de la llamada divina. Esto acontece también hoy en la Iglesia: Dios se sirve del testimonio de los sacerdotes, fieles a su misión, para suscitar nuevas vocaciones sacerdotales y religiosas al servicio del Pueblo de Dios. Por esta razón deseo señalar tres aspectos de la vida del presbítero, que considero esenciales para un testimonio sacerdotal eficaz.

Elemento fundamental y reconocible de toda vocación al sacerdocio y a la vida consagrada es la amistad con Cristo. Jesús vivía en constante unión con el Padre, y esto era lo que suscitaba en los discípulos el deseo de vivir la misma experiencia, aprendiendo de Él la comunión y el diálogo incesante con Dios. Si el sacerdote es el “hombre de Dios”, que pertenece a Dios y que ayuda a conocerlo y amarlo, no puede dejar de cultivar una profunda intimidad con Él, permanecer en su amor, dedicando tiempo a la escucha de su Palabra. La oración es el primer testimonio que suscita vocaciones. Como el apóstol Andrés, que comunica a su hermano haber conocido al Maestro, igualmente quien quiere ser discípulo y testigo de Cristo debe haberlo “visto” personalmente, debe haberlo conocido, debe haber aprendido a amarlo y a estar con Él.



Otro aspecto de la consagración sacerdotal y de la vida religiosa es el don total de sí mismo a Dios. Escribe el apóstol Juan: “En esto hemos conocido lo que es el amor: en que él ha dado su vida por nosotros. También nosotros debemos dar la vida por los hermanos” (1 Jn 3, 16). Con estas palabras, el apóstol invita a los discípulos a entrar en la misma lógica de Jesús que, a lo largo de su existencia, ha cumplido la voluntad del Padre hasta el don supremo de sí mismo en la cruz. Se manifiesta aquí la misericordia de Dios en toda su plenitud; amor misericordioso que ha vencido las tinieblas del mal, del pecado y de la muerte. La imagen de Jesús que en la Última Cena se levanta de la mesa, se quita el manto, toma una toalla, se la ciñe a la cintura y se inclina para lavar los pies a los apóstoles, expresa el sentido del servicio y del don manifestados en su entera existencia, en obediencia a la voluntad del Padre (cfr Jn 13, 3-15).

Siguiendo a Jesús, quien ha sido llamado a la vida de especial consagración debe esforzarse en dar testimonio del don total de sí mismo a Dios. De ahí brota la capacidad de darse luego a los que la Providencia le confíe en el ministerio pastoral, con entrega plena, continua y fiel, y con la alegría de hacerse compañero de camino de tantos hermanos, para que se abran al encuentro con Cristo y su Palabra se convierta en luz en su sendero. La historia de cada vocación va unida casi siempre con el testimonio de un sacerdote que vive con alegría el don de sí mismo a los hermanos por el Reino de los Cielos. Y esto porque la cercanía y la palabra de un sacerdote son capaces de suscitar interrogantes y conducir a decisiones incluso definitivas (cf. Juan Pablo II, Exhort. ap. postsinodal, Pastores dabo vobis, 39).

Por último, un tercer aspecto que no puede dejar de caracterizar al sacerdote y a la persona consagrada es el vivir la comunión. Jesús indicó, como signo distintivo de quien quiere ser su discípulo, la profunda comunión en el amor: “Por el amor que os tengáis los unos a los otros reconocerán todos que sois discípulos míos” (Jn 13, 35). De manera especial, el sacerdote debe ser hombre de comunión, abierto a todos, capaz de caminar unido con toda la grey que la bondad del Señor le ha confiado, ayudando a superar divisiones, a reparar fracturas, a suavizar contrastes e incomprensiones, a perdonar ofensas. En julio de 2005, en el encuentro con el Clero de Aosta, tuve la oportunidad de decir que si los jóvenes ven sacerdotes muy aislados y tristes, no se sienten animados a seguir su ejemplo.

Se sienten indecisos cuando se les hace creer que ése es el futuro de un sacerdote. En cambio, es importante llevar una vida indivisa, que muestre la belleza de ser sacerdote. Entonces, el joven dirá:"sí, este puede ser un futuro también para mí, así se puede vivir" (Insegnamenti I, [2005], 354). El Concilio Vaticano II, refiriéndose al testimonio que suscita vocaciones, subraya el ejemplo de caridad y de colaboración fraterna que deben ofrecer los sacerdotes (cf. Optatam totius, 2).

Me es grato recordar lo que escribió mi venerado Predecesor Juan Pablo II: “La vida misma de los presbíteros, su entrega incondicional a la grey de Dios, su testimonio de servicio amoroso al Señor y a su Iglesia —un testimonio sellado con la opción por la cruz, acogida en la esperanza y en el gozo pascual—, su concordia fraterna y su celo por la evangelización del mundo, son el factor primero y más persuasivo de fecundidad vocacional” (Pastores dabo vobis, 41). Se podría decir que las vocaciones sacerdotales nacen del contacto con los sacerdotes, casi como un patrimonio precioso comunicado con la palabra, el ejemplo y la vida entera.

Esto vale también para la vida consagrada. La existencia misma de los religiosos y de las religiosas habla del amor de Cristo, cuando le siguen con plena fidelidad al Evangelio y asumen con alegría sus criterios de juicio y conducta. Llegan a ser “signo de contradicción” para el mundo, cuya lógica está inspirada muchas veces por el materialismo, el egoísmo y el individualismo. Su fidelidad y la fuerza de su testimonio, porque se dejan conquistar por Dios renunciando a sí mismos, sigue suscitando en el alma de muchos jóvenes el deseo de seguir a Cristo para siempre, generosa y totalmente. Imitar a Cristo casto, pobre y obediente, e identificarse con Él: he aquí el ideal de la vida consagrada, testimonio de la primacía absoluta de Dios en la vida y en la historia de los hombres.

Todo presbítero, todo consagrado y toda consagrada, fieles a su vocación, transmiten la alegría de servir a Cristo, e invitan a todos los cristianos a responder a la llamada universal a la santidad. Por tanto, para promover las vocaciones específicas al ministerio sacerdotal y a la vida religiosa, para hacer más vigoroso e incisivo el anuncio vocacional, es indispensable el ejemplo de todos los que ya han dicho su “sí” a Dios y al proyecto de vida que Él tiene sobre cada uno. El testimonio personal, hecho de elecciones existenciales y concretas, animará a los jóvenes a tomar decisiones comprometidas que determinen su futuro. Para ayudarles es necesario el arte del encuentro y del diálogo capaz de iluminarles y acompañarles, a través sobre todo de la ejemplaridad de la existencia vivida como vocación. Así lo hizo el Santo Cura de Ars, el cual, siempre en contacto con sus parroquianos, “enseñaba, sobre todo, con el testimonio de su vida. De su ejemplo aprendían los fieles a orar” (Carta para la convocación del Año Sacerdotal, 16 junio 2009).

Que esta Jornada Mundial ofrezca de nuevo una preciosa oportunidad a muchos jóvenes para reflexionar sobre su vocación, entregándose a ella con sencillez, confianza y plena disponibilidad. Que la Virgen María, Madre de la Iglesia, custodie hasta el más pequeño germen de vocación en el corazón de quienes el Señor llama a seguirle más de cerca, hasta que se convierta en árbol frondoso, colmado de frutos para bien de la Iglesia y de toda la humanidad. Rezo por esta intención, a la vez que imparto a todos la Bendición Apostólica.

Vaticano, 13 de noviembre de 2009

BENEDICTUS PP. XVI


© Copyright 2009 - Libreria Editrice Vaticana

MENSAJE PARA LA JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES 2010

MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
PARA LA XLIV JORNADA MUNDIAL
DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES

«El sacerdote y la pastoral en el mundo digital:
los nuevos medios al servicio de la Palabra»


[Domingo 16 de mayo de 2010]



Queridos hermanos y hermanas:

El tema de la próxima Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales –«El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la Palabra»– se inserta muy apropiadamente en el camino del Año Sacerdotal, y pone en primer plano la reflexión sobre un ámbito pastoral vasto y delicado como es el de la comunicación y el mundo digital, ofreciendo al sacerdote nuevas posibilidades de realizar su particular servicio a la Palabra y de la Palabra. Las comunidades eclesiales, han incorporado desde hace tiempo los nuevos medios de comunicación como instrumentos ordinarios de expresión y de contacto con el propio territorio, instaurado en muchos casos formas de diálogo aún de mayor alcance. Su reciente y amplia difusión, así como su notable influencia, hacen cada vez más importante y útil su uso en el ministerio sacerdotal.

La tarea primaria del sacerdote es la de anunciar a Cristo, la Palabra de Dios hecha carne, y comunicar la multiforme gracia divina que nos salva mediante los Sacramentos. La Iglesia, convocada por la Palabra, es signo e instrumento de la comunión que Dios establece con el hombre y que cada sacerdote está llamado a edificar en Él y con Él. En esto reside la altísima dignidad y belleza de la misión sacerdotal, en la que se opera de manera privilegiada lo que afirma el apóstol Pablo: «Dice la Escritura: “Nadie que cree en Él quedará defraudado”… Pues “todo el que invoca el nombre del Señor se salvará”. Ahora bien, ¿cómo van a invocarlo si no creen en Él? ¿Cómo van a creer si no oyen hablar de Él? ¿Y cómo van a oír sin alguien que les predique? ¿Y cómo van a predicar si no los envían?» (Rm 10,11.13-15).

Las vías de comunicación abiertas por las conquistas tecnológicas se han convertido en un instrumento indispensable para responder adecuadamente a estas preguntas, que surgen en un contexto de grandes cambios culturales, que se notan especialmente en el mundo juvenil. En verdad el mundo digital, ofreciendo medios que permiten una capacidad de expresión casi ilimitada, abre importantes perspectivas y actualiza la exhortación paulina: «¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!» (1 Co 9,16). Así pues, con la difusión de esos medios, la responsabilidad del anuncio no solamente aumenta, sino que se hace más acuciante y reclama un compromiso más intenso y eficaz. A este respecto, el sacerdote se encuentra como al inicio de una «nueva historia», porque en la medida en que estas nuevas tecnologías susciten relaciones cada vez más intensas, y cuanto más se amplíen las fronteras del mundo digital, tanto más se verá llamado a ocuparse pastoralmente de este campo, multiplicando su esfuerzo para poner dichos medios al servicio de la Palabra.

Sin embargo, la creciente multimedialidad y la gran variedad de funciones que hay en la comunicación, pueden comportar el riesgo de un uso dictado sobre todo por la mera exigencia de hacerse presentes, considerando internet solamente, y de manera errónea, como un espacio que debe ocuparse. Por el contrario, se pide a los presbíteros la capacidad de participar en el mundo digital en constante fidelidad al mensaje del Evangelio, para ejercer su papel de animadores de comunidades que se expresan cada vez más a través de las muchas «voces» surgidas en el mundo digital. Deben anunciar el Evangelio valiéndose no sólo de los medios tradicionales, sino también de los que aporta la nueva generación de medios audiovisuales (foto, vídeo, animaciones, blogs, sitios web), ocasiones inéditas de diálogo e instrumentos útiles para la evangelización y la catequesis.

El sacerdote podrá dar a conocer la vida de la Iglesia mediante estos modernos medios de comunicación, y ayudar a las personas de hoy a descubrir el rostro de Cristo. Para ello, ha de unir el uso oportuno y competente de tales medios –adquirido también en el período de formación– con una sólida preparación teológica y una honda espiritualidad sacerdotal, alimentada por su constante diálogo con el Señor. En el contacto con el mundo digital, el presbítero debe trasparentar, más que la mano de un simple usuario de los medios, su corazón de consagrado que da alma no sólo al compromiso pastoral que le es propio, sino al continuo flujo comunicativo de la «red».

También en el mundo digital, se debe poner de manifiesto que la solicitud amorosa de Dios en Cristo por nosotros no es algo del pasado, ni el resultado de teorías eruditas, sino una realidad muy concreta y actual. En efecto, la pastoral en el mundo digital debe mostrar a las personas de nuestro tiempo y a la humanidad desorientada de hoy que «Dios está cerca; que en Cristo todos nos pertenecemos mutuamente» (Discurso a la Curia romana para el intercambio de felicitaciones navideñas, 21 diciembre 2009).

¿Quién mejor que un hombre de Dios puede desarrollar y poner en práctica, a través de la propia competencia en el campo de los nuevos medios digitales, una pastoral que haga vivo y actual a Dios en la realidad de hoy? ¿Quién mejor que él para presentar la sabiduría religiosa del pasado como una riqueza a la que recurrir para vivir dignamente el hoy y construir adecuadamente el futuro? Quien trabaja como consagrado en los medios, tiene la tarea de allanar el camino a nuevos encuentros, asegurando siempre la calidad del contacto humano y la atención a las personas y a sus auténticas necesidades espirituales. Le corresponde ofrecer a quienes viven éste nuestro tiempo «digital» los signos necesarios para reconocer al Señor; darles la oportunidad de educarse para la espera y la esperanza, y de acercarse a la Palabra de Dios que salva y favorece el desarrollo humano integral. La Palabra podrá así navegar mar adentro hacia las numerosas encrucijadas que crea la tupida red de autopistas del ciberespacio, y afirmar el derecho de ciudadanía de Dios en cada época, para que Él pueda avanzar a través de las nuevas formas de comunicación por las calles de las ciudades y detenerse ante los umbrales de las casas y de los corazones y decir de nuevo: «Estoy a la puerta llamando. Si alguien oye y me abre, entraré y cenaremos juntos» (Ap 3, 20).

En el Mensaje del año pasado animé a los responsables de los procesos comunicativos a promover una cultura de respeto por la dignidad y el valor de la persona humana. Ésta es una de las formas en que la Iglesia está llamada a ejercer una «diaconía de la cultura» en el «continente digital». Con el Evangelio en las manos y en el corazón, es necesario reafirmar que hemos de continuar preparando los caminos que conducen a la Palabra de Dios, sin descuidar una atención particular a quien está en actitud de búsqueda. Más aún, procurando mantener viva esa búsqueda como primer paso de la evangelización. Así, una pastoral en el mundo digital está llamada a tener en cuenta también a quienes no creen y desconfían, pero que llevan en el corazón los deseos de absoluto y de verdades perennes, pues esos medios permiten entrar en contacto con creyentes de cualquier religión, con no creyentes y con personas de todas las culturas. Así como el profeta Isaías llegó a imaginar una casa de oración para todos los pueblos (cf. Is 56,7), quizá sea posible imaginar que podamos abrir en la red un espacio –como el «patio de los gentiles» del Templo de Jerusalén– también a aquéllos para quienes Dios sigue siendo un desconocido.

El desarrollo de las nuevas tecnologías y, en su dimensión más amplia, todo el mundo digital, representan un gran recurso para la humanidad en su conjunto y para cada persona en la singularidad de su ser, y un estímulo para el debate y el diálogo. Pero constituyen también una gran oportunidad para los creyentes. Ningún camino puede ni debe estar cerrado a quien, en el nombre de Cristo resucitado, se compromete a hacerse cada vez más prójimo del ser humano. Los nuevos medios, por tanto, ofrecen sobre todo a los presbíteros perspectivas pastorales siempre nuevas y sin fronteras, que lo invitan a valorar la dimensión universal de la Iglesia para una comunión amplia y concreta; a ser testigos en el mundo actual de la vida renovada que surge de la escucha del Evangelio de Jesús, el Hijo eterno que ha habitado entre nosotros para salvarnos. No hay que olvidar, sin embargo, que la fecundidad del ministerio sacerdotal deriva sobre todo de Cristo, al que encontramos y escuchamos en la oración; al que anunciamos con la predicación y el testimonio de la vida; al que conocemos, amamos y celebramos en los sacramentos, sobre todo en el de la Santa Eucaristía y la Reconciliación.

Queridos sacerdotes, os renuevo la invitación a asumir con sabiduría las oportunidades específicas que ofrece la moderna comunicación. Que el Señor os convierta en apasionados anunciadores de la Buena Noticia, también en la nueva «ágora» que han dado a luz los nuevos medios de comunicación.

Con estos deseos, invoco sobre vosotros la protección de la Madre de Dios y del Santo Cura de Ars, y con afecto imparto a cada uno la Bendición Apostólica.

Vaticano, 24 de enero 2010, Fiesta de San Francisco de Sales.

BENEDICTUS PP. XVI

martes, 2 de marzo de 2010

ASAMBLEA ORDINARIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL DE HONDURAS

“Vivan orando y suplicando. Oren en todo tiempo según les inspire el Espíritu. Velen en común y perseveren en sus oraciones sin desanimarse nunca, intercediendo a favor de todos los santos, sus hermanos” (Ef. 6, 18).

Durante los días del 9 al 12 de Febrero hemos celebrado la primera Asamblea Ordinaria de la Conferencia Episcopal de Honduras correspondiente al presente año 2010.

Juntos hemos agradecido a Dios el fervor mariano compartido con el Pueblo de Dios y manifestado en la fiesta de Nuestra Señora la Virgen de Suyapa, Patrona de Honduras.
Hemos agradecido también la ternura de Dios para con las personas enfermas al conmemorar a la Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de Lourdes, en la XVIII Jornada Mundial del Enfermo.

Compartimos con los representantes de ADVENIAT su interés por los Delegados de la Palabra de Dios, al tiempo que les agradecimos la generosa ayuda que esta institución de la Iglesia Católica de Alemania ofrece a la Iglesia en Honduras para que pueda dar mejores frutos en su tarea evangelizadora.
En un clima de oración y comunión, examinamos la actitud profética y evangelizadora que debe tener la Iglesia Católica ante la realidad política, económica y social que vive nuestra patria en estos momentos en que comienza una nueva etapa de su historia con un nuevo gobierno.

Coherentes con nuestra fe, consideramos un deber moral que todos los creyentes nos comprometamos, de acuerdo con nuestra vocación y condición personal, a participar en la vida democrática que el pueblo de Honduras ha escogido. Y que lo hagamos como instrumentos de esa reconciliación que necesitamos con urgencia en todos los ámbitos de la convivencia social.

Como ciudadanos, debemos saber exigir a las nuevas autoridades, dentro de los cauces legales, una gestión transparente y basada en el principio de la Justicia Social en que tanto insiste la Doctrina Social de la Iglesia en todas sus enseñanzas. Debemos exigir una atención justa y preferencial a los pobres que son la mayoría de nuestra población así como el cumplimiento de todas las promesas que se hicieron al pueblo.
Los Obispos hemos discernido lo que la Iglesia Católica puede y debe hacer frente a realidades difíciles que se perpetúan más allá de los gobiernos que rigen nuestro caminar y que, a veces, se agudizan por su incapacidad. Pensamos en el crecimiento de la acción y del poder de los narcotraficantes y del crimen organizado; en la corrupción tan difícil de erradicar; en el considerable déficit fiscal; en la mora legislativa que permite situaciones que perjudican a nuestro pueblo, a los recursos naturales y al medio ambiente.

Los Obispos de Honduras nos comprometemos a seguir trabajando en nuestras respectivas Diócesis junto con los sacerdotes, religiosos, religiosas, misioneros y fieles para dar respuesta a los retos señalados.

Renovamos la opción preferencial por los pobres. Consecuencia de esta opción es la tarea de reorganizar y fortalecer la Pastoral Social a todos los niveles, nacional, diocesano y parroquial a fin de que sea, como dice el Documento de Aparecida, “estructurada, orgánica e integral que, con la asistencia, la promoción humana, se haga presente en las nuevas realidades de exclusión y marginación que viven los grupos más vulnerables, donde la vida está más amenazada” (Documento de Aparecida # 401).

Estando ya cerca el tiempo de Cuaresma, exhortamos a todos los fieles a iniciar un camino de conversión que nos permita reconocer nuestra debilidades y limitaciones para hacer posible la reconciliación en el seno de la Iglesia y de la sociedad; un camino de gracia que nos permita descubrir el Amor de Cristo que se hace Camino para conducirnos a la gloria pasando por la cruz. Vivir la Cuaresma, en definitiva, como un tiempo privilegiado que nos lleva al gozo de la Pascua del Señor, cuya alegría nadie nos podrá arrebatar (ver Jn. 16, 22).

Por qué importa el matrimonio




Una fundación considera insostenibles las consecuencias del divorcio
Por el padre John Flynn, L. C.

ROMA, domingo 28 de febrero de 2010 (ZENIT.org). – Con motivo del día de San Valentín, tanto los obispos de Estados Unidos como los de Inglaterra y Gales organizaron una semana de actividades para llamar la atención sobre la importancia del matrimonio y la vida familiar.

En este tiempo, un think tank inglés, Relationships Foundation, publicaba dos informes sobre el matrimonio. El 9 de febrero se publicaba “Counting the Cost of Family Failure” (Evaluar el coste de las rupturas familiares) y, al día siguiente, “Why Does Marriage Matter?” (¿Por qué importa el matrimonio?).

En el primer documento, la fundación pone en 41.700 millones de libras (64.490 millones de dólares) el coste anual de las relaciones rotas. Esto equivale a 1.350 libras (2.088 dólares) por cada contribuyente del Reino Unido. Es necesario que los responsables políticos tengan en cuenta esta pesada carga económica y adopten las medidas apropiadas para asegurar que las relaciones sean más estables, urgía el informe.
“Es una verdad impopular que las decisiones tienen consecuencias y costes, y que estos no siempre son soportados por quien toma la decisión”, comentaba el informe.
La fundación precisaba también que la marcha de las familias es clave para la vida social y la transmisión de conocimientos y habilidades. El informe ponía en 73.000 millones de libras (112.000 millones de dólares) al año la suma aportada por las familias a través de su apoyo a los miembros familiares y los cuidados sociales que proporcionan.

El informe observaba que las rupturas familiares implican costes que no son simplemente económicos. Hacía referencia a estudios que muestran una mayor incidencia de problemas de salud entre los adultos divorciados y sus hijos.
Además, los traumas emocionales, la soledad y la ruptura de las relaciones tienen un impacto que no es ni mucho menos insignificante. La educación de los hijos también sufre puesto que el progenitor divorciado tiene menos tiempos para ayudarles en sus deberes y para animarles a aprender.
“Los delegados de la Conferencia Anual de la Asociación de Maestros y Profesores de 2008 afirmaron que las vidas caóticas en el hogar y la pobreza vuelven a los niños incapaces de aprender”, observaba el informe.

La fundación admitía que no hay solución fácil o a corto plazo para el problema de la inestabilidad en la vida familiar, pero la carga de la desintegración familiar es insostenible para la sociedad, concluía.

Cara y cruz
El segundo informe de la Relationships Foundation consideraba el otro lado de la moneda y examinaba las ventajas del matrimonio. En “Why Does Marriage Matter?” se explicaba que, aunque casi cualquier relación tiene sus beneficios, las ventajas son mayores para las parejas casadas.

El informe observaba que algunos sostienen que estos asuntos deberían ser una mera decisión privada entre dos personas y, por lo tanto, no conciernen a las autoridades públicas. “Pero el matrimonio no sólo afecta a los dos adultos que dan su consentimiento, sino también a cualquier niño implicado, a las familias en sentido amplio y a la sociedad como conjunto”, afirmaba el documento.
“Al apoyar el matrimonio, la política está reconociendo en primer lugar que es beneficioso ver las relaciones como instituciones públicas, no sólo como elecciones privadas”, continuaba la fundación.

De ahí que se deba rechazar como algo que no es más que un mito que las relaciones privadas deberían gozar de las mismas protecciones legales y sociales que apoyan al matrimonio, sostenía el documento.

El informe reunía la investigación de numerosos estudios para respaldar la afirmación de que el matrimonio es beneficioso para las familias y la sociedad en general. Entre los beneficios para la pareja están los siguientes:
-- Los hombres casados ganan entre un 10% y un 40% más que los solteros con educación e historial laboral similar;
-- Las parejas casadas en promedio crean más riqueza que otras parejas similares solteras o cohabitando, incluso aquellos con rentas similares;
-- El matrimonio está asociado con una reducción sustancialmente significativa de la depresión;
-- El estado matrimonial afecta al avance del Alzheimer en edad avanzada;
-- Las personas casadas es más probable que sobrevivan al cáncer;
-- Las personas casadas tienen un menor riesgo de suicidio que los individuos no casados, un efecto protector que se ha mantenido en los últimos 25 años.
-- El matrimonio hace a la gente más sana y más feliz, y las personas casadas viven más.
El matrimonio también beneficia a los hijos:
-- Los bebés nacidos de padres casados tienen un índice menor de mortalidad infantil. De media, el riesgo de mortalidad infantil aumenta entre un 25%-30% si la madre forma parte de una pareja de hecho, y un 45%-68% si la madre es soltera;
-- Los padres casados pasan más tiempo con sus hijos, les proporcionan más recursos materiales, trabajan más cerca de la madre de sus hijos, y están más comprometidos, emocional y moralmente, en contribuir al futuro de sus hijos;
-- El 70% de los niños nacidos en 1997 de padres casados pueden aspirar a pasar toda su infancia con ambos padres naturales, en comparación con el 35% de los hijos de parejas de hecho;
-- Teniendo en cuenta factores como la raza, la educación de la madre, la calidad del barrio, y las capacidades cognitivas, los niños criados en hogares con un solo progenitor tienen el doble de riesgo de acabar en prisión al llegar a los treinta;
-- Los niños que viven con madres, solteras, padrastros, o novios de su madre es más probable que sean víctimas de abusos, y los niños que viven en hogares sólo con su madre tienen un índice más alto de muertes por lesiones intencionadas;
-- Los niños cuyos padres se casan y permanecen casados tienen más posibilidades de tener ellos mismos matrimonios estables y esperar hasta estar casados para convertirse en padres.
Las parejas de hecho que suelen presentarse hoy como una alternativa aceptable al matrimonio, simplemente no traen consigo las mismas ventajas que el matrimonio, concluía el informe.

Vivir juntos
El informe explicaba que las parejas de hecho, de media, tienen un nivel inferior de satisfacción en su relación, más conflictos, más violencia y un menor nivel de compromiso. En general, la falta de ventajas de las parejas de hecho respecto a los matrimonios viene del hecho de que las personas que eligen vivir juntas suelen comprometerse menos en una relación de por vida.

El informe comentaba que algunos opinan que la relación entre familias sólidas y las ventajas que dimanan de ellas se debe a un efecto de selección, es decir que sólo las personas “matrimoniables” se comprometen con el matrimonio y todas las ventajas se deben al tipo de persona que lo elige.

El informe respondía que este argumento no es válido. En primer lugar, ignora el resultado positivo de tomar una decisión clara y un compromiso, que tiene lugar cuando la gente se casa.

En segundo lugar, el aumento de nacimientos fuera del matrimonio es resultado de un cambio dramático de las últimas décadas, que tiene naturaleza social y no es el resultado de una especie de cambio genético que hace que las personas sean menos “matrimoniables”.

Parejas
Estos dos informes no son más que la última entrega de todo un aluvión de documentación que prueba lo importante que es el matrimonio para la sociedad. El pasado octubre, otra organización del Reino Unido especializada en relaciones, One Plus One, publicaba un informe titulado: “When Couples Part: Understanding the Consequences for Adults and Children” (Cuando se rompen las Parejas: Comprender las Consecuencias para Adultos e Hijos).

Tras una revisión de los datos que proporcionan muchos estudios de investigación, el informe concluía que, aunque la evidencia del impacto de las rupturas matrimoniales es muy compleja, “la conclusión predominante es su asociación con las desventajas de adultos y niños”.

Este nexo sigue siendo fuerte a pesar del hecho de que el divorcio y la separación estén extendidos en la sociedad de hoy puesto que la investigación muestra que los impactos negativos no han diminuido con el paso del tiempo, añadía el informe.
“De ahí la urgente necesidad de aumentar el reconocimiento político por promover que la familia funcione y sea estable”, concluía.

Niños
Benedicto XVI hablaba recientemente de los beneficios del matrimonio al dirigirse, el 8 de febrero, a los participantes de la asamblea plenaria del Pontificio Consejo para la familia. Haciendo referencia a la necesidad de proteger a los niños el Papa comentaba: “Pues bien, precisamente la familia, basada en el matrimonio entre un hombre y una mujer, es la mayor ayuda que se puede dar a los niños”.

“Estos quieren ser amados por una madre y un padre que se aman, y necesitan vivir, crecer y vivir junto con ambos padres, porque las figuras materna y paterna son complementarias en la educación de los hijos y en la construcción de su personalidad y de su identidad”, añadía.
“Por lo tanto, es importante que se haga todo lo posible para ayudarles a crecer en una familia unida y estable”, recomendaba el Papa.
Sea desde una perspectiva sociológica o religiosa, parece tener sentido el respaldar y proteger el matrimonio.